22 Domingo después de Pentecostés

 

Escrito por Norberto Rasch desde una perspectiva inclusiva

Himno

INVOCACIÓN

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Nuestra ayuda es en el nombre del Señor quien hizo los cielos y la tierra.

“Yo me acercaré‚ a Dios, pues para mí eso es lo mejor. Tú señor y Dios eres mi refugio y he de proclamar todo lo que has hecho”  (Salmo 73,28)

Oficiante:             ¡Vengan y adoremos al Señor…!

Respuesta:

Opción 1 (liturgia antigua): Gloria sea al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era al principio es ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén

Opción 2: (ver en):           Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

CONFESIÓN

Padre, que hijos tan particulares tienes…

Día a día experimentamos tu amabilidad y tu amor pero que difícil nos resulta vivir esto para los demás.

De ti experimentamos paciencia pero no somos pacientes con nuestros prójimos.

Pedimos por tu perdón pero no perdonamos.

No difundimos la alegría que decimos tener por sentirnos cristianos, más bien andamos negando con los hechos la salvación con la que nos llenamos la boca.

O:               ¡Señor, ten piedad…!

R:

   Opción 1 (lit. antigua):   Dios ten piedad de nosotros. Cristo ten piedad de  nosotros.                             Dios ten piedad de nosotros

 Opción 2 (ver en):         Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

ANUNCIO DEL PERDÓN

Adoramos y glorificamos a nuestro Dios, pues el permite que el sol brille para todos, malos y buenos, justos e injustos, es decir también sobre cada uno de nosotros. Somos todos alcanzados por su misericordia y perdón.

Gloria a Dios en las alturas...

Y en la tierra paz para los hombres de buena voluntad.                                   Amén. Amén. Amén

 

O:              Gloria a Dios en las alturas...

R:

Opción 1 (lit. antigua): Y paz en la tierra para los hombres de buena voluntad. Amén. Amén. Amén.

Opción 2 (ver en):     Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

SALUDO

O: El Señor sea con ustedes.

R: Y con tu espíritu

ORACIÓN

Señor nos reconforta que en esta casa no se escuchen tan fuertes los ruidos ensordecedores de la calle. En su tranquilidad y armonía podemos encontrar nuestra tranquilidad y nuestra armonía interna, nos encontramos con nosotros en lo más íntimo, y contigo.

Te pedimos por tu Espíritu para que en ese encuentro podamos escuchar y comprender lo que tienes para decirnos. Luego permite que mi lengua y mi alma te alaben a viva voz, pero no solo aquí en el culto, sino en la vida diaria, en medio del ruido que confunde y un estilo de vida que desvía de tu voluntad.

Amén.

LECTURAS BÍBLICAS

 

Salmo 43

Josué 3, 7 – 17

1 Tesaloniscenses 2, 9 – 13

Mateo 23, 1 – 12

R:

Opción 1 (lit. antigua): Aleluya. Aleluya. Aleluya.!

Opción 2 (ver en):    Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

CREDO

CREDO APOSTÓLICO:

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra del Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso, y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa iglesia cristiana, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable. Amén.

Himno

SERMÓN

Himno

ORACIÓN DE INTERCESIÓN

Padre y Señor nuestro, tu evangelio es la noticia más importante que un ser humano pueda escuchar. Es el mensaje del perdón, es el mensaje de la vida, de la vida eterna. Es la promesa de tu ayuda y de tu proximidad. Es el mensaje de la certeza de tu amor y de tu bondad, que se renueva día tras día como la salida del sol. Todo esto es tan incomprensible para nosotros, nos resulta milagroso. Es en realidad un regalo inmerecido.

Padre, nos alegra saber que esto es verdad también para nosotros y que nadie, cualquiera sea su condición, está excluido de tu promesa de amor.

Para todos aquellos que todavía dudan de este ofrecimiento tuyo pedimos le des la alegría de poder creerlo, que le des entendimiento para comprenderlo, y le des la paz para disfrutarlo, paz que solo en la fe se encuentra.

Siempre nuestro agradecimiento se mezcla con lamentos, con pedidos, especialmente cuando nos invade el cansancio y la debilidad en el obrar y el pensar. Lamentamos y pedimos cuando la oscuridad avanza sobre nuestras vidas y la de nuestros queridos, cuando la muerte de tantas maneras asecha y espera pacientemente nuestro paso y el de los jóvenes en su desesperanza de una vida con trabajo digno, de los ancianos sin consuelo en su situación, el de los solitarios a quien ya nadie se dirige, el de los matrimonios en desavenencia. Muerte que asecha en la desesperación de aquellos que desean ayudar y no saben cómo o definitivamente no pueden hacerlo. Muerte que asecha doblemente al moribundo cuando está solo. Muerte que asecha con aires de triunfo sobre aquellos que olvidaron invocar tu nombre.

¡Cuántos de nosotros tienen problemas! Muchos ya no ven caminos posibles ya que su amargura, desesperanza y sufrimiento nubla la vista. Permite que a pesar de todo encuentren consuelo en ti. Permíteles que sientan que tú escuchas cuando acudan a ti.

Padre, tú que has quitado a la muerte su poder definitivo sobre todo ser humano que confiesa tu nombre, regálales a ellos como a nosotros una nueva vida, no solo después de la muerte sino ahora y aquí.

Permítenos ahora y en todo lugar alabarte y cantarte himnos de adoración y gratitud, por tantos dones recibidos. Es desde nuestra debilidad y cansancio por el peso de la carga que esperamos en ti y te adoramos. Alívianos y danos fuerza.

Adorado seas por siempre. Amén

PADRENUESTRO

Padrenuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén

 

BENDICIÓN

Amén, amén, amén

Himno