Bautismo de un niño en un culto ordinario

Jesús dice: “¡No teman! A mí me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan pues, y hagan discípulas a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a guardar todo lo que yo les he
mandado. Y he aquí que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mateo 28,10a 18b-20). [Véase además (1)]

Sermón de circunstancia [Puede estar basado, por ejemplo, en uno de los siguientes textos: Jeremías 31,33b-34; Ezequiel 36,26-27a; Juan 8,31-32; Juan 15,12-13; Gálatas 5,1. En lugar de la exhortación bautismal también se puede hacer una meditación.] [Véase además (2).]

[O: Oremos. Padre, te pedimos que recibas a este/a niño/a y le concedas el don de tu bautismo. Recíbelo/a como has prometido:
“Pidan y se les dará; busquen, y encontrarán; toquen a la puerta y se les abrirá”. Amén.]

[El/la oficiante pide a los padres y padrinos que se acerquen a la pila bautismal. Donde así se acostumbra, el/la oficiante hace el signo de la cruz sobre la frente y el pecho del niño diciendo: “Recibe la señal de la cruz sobre tu frente y sobre tu pecho, como símbolo de tu redención obrada por Cristo crucificado”.

En los lugares donde se acostumbra, debe encenderse (si lo hay, en la llama del cirio pascual) la vela bautismal que será obsequiada a los padres. La vela permanecerá encendida hasta el final del culto.]

O: Escuchen ahora lo que está escrito en el capítulo 10 del evangelio de Marcos: “Y le presentaban niños para que los tocase, y los
discípulos reprendían a los que los presentaban. Al verlo, Jesús se indignó y les dijo: ’Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan; porque de ellos es el Reino de Dios. En verdad les digo, que el que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él’. Y tomándolos en sus brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía”.

Estimados padres y padrinos: Ustedes quieren que este/a niño/a sea bautizado/a y por medio del bautismo se convierta en un
miembro del cuerpo de Cristo. Por ello, los invito a confesar conjuntamente con toda la congregación nuestra fe en el Dios Trino con las palabras del Credo Apostólico:

Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.
Y en Jesucristo, su único hijo, nuestro Señor; que fue concebido por
obra del Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el
poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre
todopoderoso, y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los
muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa iglesia cristiana, la
comunión de los santos; el perdón de los pecados, la resurrección de
la carne y la vida perdurable. Amén.

O: Ahora les pregunto a ustedes, padres y padrinos, ante Dios y en presencia de esta congregación: ¿Quieren que este/a/os/as niño/a/ os/as sea/n bautizado/a/os/as en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y prometen educarlo/a/os/as en la fe cristiana? Si éste es el deseo de ustedes, respondan diciendo “sí”.

PADRES Y PADRINOS: Sí.

O: ¿Cómo se llama el/la niño/a?

[Después de que alguno de los padres o padrinos haya dicho el nombre del/de la niño/a, el/la oficiante echa tres veces agua sobre su cabeza pronunciando simultáneamente las palabras que siguen.] ……te bautizamos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

O: [Imponiéndole las manos a el/la/los/as niño/a/os/as pronuncia la bendición.]
Dios es la casa que te protege, el camino que conduce a la libertad, el amigo que siempre es sincero, la alegría que une, el llanto que libera. Amén.

O: [Extendiendo sus brazos para bendecir a los padres y padrinos.]
Dios los bendiga, que la risa de su niño/a los acompañe; que la puerta de sus casas permanezca abierta a otros niños y sea lugar de amistad y amor. Amén.

[En este momento o al finalizar el culto puede hacerse un regalo a los padres, que puede ser entregado por el/la oficiante o por algún miembro de la comunidad.

El/la oficiante pide a los padres y padrinos que se ubiquen en sus lugares.]
[Himno]

O: Oremos. Se nos ha confiado el cuidado de nuestros niños. Sentimos una enorme alegría, pero al mismo tiempo sentimos también que es una enorme carga. De nosotros depende su formación, nosotros decidimos en gran medida el curso que tomará su vida. Ellos crecen alimentándose de nuestras virtudes, pero también sufren bajo la sombra de nuestros defectos.
Necesitamos de una mirada clara para reconocer nuestros límites, para no utilizar mal nuestro poder sobre ellos, para no sacrificarlos en función de nuestros deseos y sentimientos. ¡Dios, permítenos vivir amparados por tu espíritu!
No queremos tener temores innecesarios ni ser injustamente duros con ellos. Necesitamos ser comprensivos, pero también debemos ser firmes para lograr ser justos. Necesitamos amor para que nuestros niños sean personas libres y valientes, capaces de afrontar su vida. ¡Ayúdanos, Señor! Amén.

Los invito ahora a orar como nos lo enseñara Jesús:

Padrenuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad, así en la tierra
como en el cielo; el pan nuestro de cada día dánoslo hoy; y
perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos
a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación, mas
líbranos del mal; porque tuyo es el Reino, el poder y la gloria,
por los siglos de los siglos. Amén.

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