Cristo Rey – Domingo de la eternidad

 

Escrita por Norberto Rasch desde una perspectiva inclusiva

Himno

INVOCACIÓN

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Nuestra ayuda es en el nombre del Señor quien hizo los cielos y la tierra.

Dice Jesucristo el Crucificado y Resucitado:

“Les aseguro que viene la hora, y es ahora mismo cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán”. (Juan 5,25)                      

Oficiante:             ¡Vengan y adoremos al Señor…!

Respuesta:

Opción 1 (liturgia antigua): Gloria sea al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era al principio

        es ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén

Opción 2: (ver en):           Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

CONFESIÓN

Señor permite que también nosotros escuchemos tu voz. Permite que escuchemos tu palabra de vida. Reconocemos que en la mayoría de las oportunidades prestamos oídos a aquellas voces que parecen más tentadoras y que finalmente entristecen y oscurecen nuestro corazón, lo llenan de tristeza y dolor. Prestamos oídos a voces que en definitiva nos alejan de ti, de la comunidad de los hermanos y muchas veces de nuestras familias, hijos padres, de nuestros amigos. Esas voces, y lo hemos experimentado una y otra vez, a la hora de la angustia de la soledad y de la desesperación no dan respuesta, no consuelan ni ayudan. Nos dejamos impresionar por lo material y lo pasajero en vez de enfocar nuestra vida a lo eterno, a ti. Así señor nos enfrentamos a la muerte, por ahora a la de nuestros seres queridos, alguna vez a la nuestra.

Señor estamos llenos de preguntas y llenos de dudas, y en vez de dirigirnos a ti con ellas, y de escuchar tu voz, te desechamos.

O:               ¡Señor, ten piedad…!

R:

Opción 1 (lit.  antigua):   Dios ten piedad de nosotros. Cristo ten piedad de  nosotros.

     Dios ten piedad de nosotros

 Opción 2 (ver en):         Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

ANUNCIO DEL PERDÓN

Jesucristo, nuestro Salvador al venir al mundo destruyó el poder de la muerte y por medio de su mensaje de salvación sacó a la luz la vida inmortal (2ª Tim. 1,10). Esto nos da la certeza de que escuchando su voz y encaminando nuestra vida hacia El tenemos parte en su gracia y su perdón.

O:              Gloria a Dios en las alturas...

R:

Opción 1 (lit.  antigua): Y paz en la tierra para los hombres de buena voluntad. Amén. Amén. Amén.

Opción 2 (ver en):     Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444)

SALUDO

O: El Señor sea con ustedes.

R: Y con tu espíritu

ORACIÓN

Padre Eterno, hoy la muerte es el centro de nuestras Oraciones, de nuestra reflexión. Pensamos en la muerte de nuestros seres queridos y amados. Pensamos también en nuestra propia muerte a la que no podemos evitar. En medio de estos pensamientos permítenos aprender a confiar y a tener esperanza. Permítenos vivir con la certeza de la resurrección. Permite que la Resurrección de tu Hijo Jesucristo la podamos vivir día a día. Permite que aprendamos que tu voluntad por la vida va más allá de la muerte, de nuestra propia muerte. Señor Danos tu Bendición en este tiempo y en el venidero.

Amén

LECTURAS BÍBLICAS

Salmo 100

Ezequiel 34, 11 – 16. 20 – 24

Efesios 1, 15 – 23

Mateo 25, 31 – 46

R:

Opción 1 (lit.  antigua): Aleluya. Aleluya. Aleluya.!

Opción 2 (ver en):     Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444)

CREDO

CREDO APOSTÓLICO:

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra del Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso, y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa iglesia cristiana, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable. Amén.

Himno

SERMÓN

Himno

ORACIÓN DE INTERCESIÓN

Señor desde la profundidad del dolor y la tristeza acudimos a ti. En nosotros se renueva el dolor por nuestros queridos fallecidos. Tantas preguntas y tantos recuerdos de buenos momentos vividos y de circunstancias dolorosas vuelven a surgir.

Hoy confiamos y sabemos que la muerte física nos separa, sin embargo estamos unidos a nuestros queridos a través de Jesucristo quien es su Salvador y el nuestro.

Permite que a pesar de las pérdidas podamos encontrar nuevos sentidos a nuestras vidas. Ayuda en esto especialmente a quienes no pueden o no quieren salir de su angustia y del sinsentido de sus vidas. Para nosotros te pedimos que a nuestra inevitable muerte podamos enfrentarla con la confianza de que tu estas disponiendo todo para recibirnos en tu Reino. No permitas que nos sacuda, que nos asuste o nos angustie.

Permite que en nuestras últimas horas haya personas con mucho amor cerca de nosotros que nos den fortaleza y consuelo.

Señor te encomendamos a todos nuestros enfermos… (mencionarlos)

Te pedimos en especial por aquellos que se debaten entre la vida y la muerte. Si tú los has de llamar permite que partan en paz y que sus queridos estén cerca.

Te pedimos fuerzas para poder enfrentar la muerte inevitable. Pero también decisión para frenar aquella que no tiene que ser: la que se provoca por falta de amor la que provoca el terrorismo, la guerra. Te pedimos que podamos evitar la que se produce por la irresponsabilidad en el tránsito, siendo nosotros los primeros en observar todas las reglas. Te pedimos por fuerza y testimonio para enfrentar la muerte que se produce por manipuleo genético irresponsable y en los laboratorios en los que el humano se arroga el derecho sobre la vida y la muerte. Queremos servir a la vida tal como tú nos lo has encomendado, para ello pedimos tu fuerza y tu poder.

Señor con tu muerte en la Cruz y con todo lo que ello significó nos has dado valor para esta vida y por tu resurrección nos has dado esperanza cierta para la vida eterna. Es por eso que no dejaremos que nuestro ánimo decaiga, porque tú eres el Salvador. Amén.

PADRENUESTRO

Padrenuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén

BENDICIÓN

Amén, amén, amén.

Himno