Cuarto Domingo de Adviento

 

Escrito por Norberto Rasch desde una perspectiva de inclusión

Himno

INVOCACIÓN

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Nuestra ayuda es en el nombre del Señor quien hizo los cielos y la tierra.

“Den gracias e invoquen al Señor cuenten a las naciones todas las cosas que él ha hecho. Llega ya el Señor, con poder trae a su pueblo después de haberlo rescatado”. (Isaías 12,4-40,10)

Oficiante:             ¡Vengan y adoremos al Señor…!

Respuesta:        

                     Gloria al padre que es fuente de toda bendición

                               Gloria a Cristo su Hijo que nos da la salvación

                               Y al Espíritu Santo que nos une en comunión.

CONFESIÓN

Señor así sucede todos los años…Tú te anuncias y nosotros nos disponemos a prepararnos. Todos los años lo intentamos.

Esta vez quisimos disfrutar un tiempo de adviento más tranquilo y encontrarnos contigo en nuestro interior. Nos quisimos tomar tiempo de escuchar y leer para los niños, la familia, para nuestros mayores. Quisimos alegrarnos por la buena nueva de adviento, abrir nuestros corazones a ella…Pero qué‚ ¿resulta de ello? 

Una vez más nos hemos dejado arrastrar por las corridas y los preparativos vanos de estas épocas. Nos hemos dejado llevar por las propuestas de consumo. Más que tu Buena Nueva tenemos en nuestra mente el bombardeo de las propagandas…compre, compre y regale para demostrar su amor y así lograr la felicidad.

Ahora estamos próximos a la fiesta. Estamos cansados, agotados y desganados. Presentíamos que como en años anteriores esto ocurriría, pero nos descuidamos. Solo nos consuela que navidad no depende de nuestras ganas y preparativos sino en definitiva de tu voluntad. Tú haces que la navidad sea realidad. Si fuese por los méritos de nuestra preparación casi no tendría sentido que vengas a nacer entre nosotros, en nuestros corazones. Una vez más nos queda solamente la posibilidad de creer en tu perdón, en tu gracia y poner nuestra esperanza en tu misericordia… 

O:                 ¡Señor, ten piedad…!

R:

                              Señor, ten piedad, ten piedad de nosotros

                              Señor, ten piedad, ten piedad de nosotros

Jesús, ten piedad, ten piedad de nosotros

                              Jesús, ten piedad, ten piedad de nosotros

                              Señor, ten piedad, ten piedad de nosotros

                              Señor, ten piedad, ten piedad de nosotros

ANUNCIO DEL PERDÓN

“Vendré‚ y habitaré‚ entre ustedes”, dice el Señor “Yo les perdonaré‚ sus maldades y no me acordaré‚ más de sus pecados, Yo el Señor lo afirmo”. (Jeremías 31,34)

O:                 Gloria a Dios en las alturas...

R:              Gloria, gloria, gloria, en las alturas a Dios

                         Gloria, gloria, gloria, en las alturas a Dios

                         Y en la tierra paz para aquellos que ama el Señor

                         Y en la tierra paz para aquellos que ama el Señor

SALUDO

O: El Señor sea con ustedes.

R: Y con tu espíritu

ORACIÓN

Señor te agradecemos por la tranquilidad que podemos encontrar en este momento en que estamos reunidos aquí en comunidad. Esta hora que estamos aquí permite que hagamos un alto en el camino para reencontrarnos entre nosotros y contigo.

Tenemos tantas cosas por delante para hacer y preparar que en realidad nos costó venir hoy, pero nos has dado conciencia de la importancia de estar aquí, y te lo agradecemos. El estar aquí nos permitirá trabajar por la fiesta venidera sin olvidar su real sentido. Nos permitirá recrear en nosotros mismos lo que fue y es en realidad tu intención en Navidad, para luego poder trasmitirlo a los demás, a los que nos rodean en la vida diaria.

Es por ello que te pedimos que guíes nuestros pensamientos y luego des fuerza a nuestras acciones. Permítenos horas de bendición.

LECTURAS BÍBLICAS

Salmo 80, 1ac. 2b. 7. 14 – 15. 17 – 18

Miqueas 5, 1 – 4a

Hebreos 10, 5 – 10

Lucas 1, 39 – 56

R:           Lámpara es a mis pies tu Palabra

Lámpara es a mis pies tu Palabra y lumbrera a mi camino

                    Gracias a Dios, al Dios de amor

                    Lámpara es a mis pies tu Palabra

CREDO

CREDO APOSTÓLICO:

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra del Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso, y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa iglesia cristiana, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable. Amén.

Himno

SERMÓN

Himno

SANTA CENA

Eleven sus corazones

Los elevamos al Señor

Demos gracias al Señor

Digno y justo es dárselas

Es verdaderamente digno, justo y saludable dar gracias a Dios en este tiempo pues Él es nuestro Dios justo y omnipotente quien nos conduce hacia la salvación, porque él es Santo

Santo, santo, santo. Mi corazón te adora

Mi corazón te sabe decir Santo es el Señor.

PALABRAS DE INSTITUCIÓN

Nuestro Señor Jesucristo, la noche en que fue entregado tomó el pan; y habiendo dado gracias, lo partió y dio a sus discípulos, diciendo: Tomen y coman, esto es mi cuerpo que por ustedes es dado. Hagan esto en memoria de Mí.

Asimismo, tomó la copa después de haber cenado y habiendo dado gracias la dio a ellos diciendo: Tomen u beban todos, esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por todos ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. Hagan esto todas las veces que la beban en memoria de Mí.

Oh Cristo cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

Ten piedad de nosotros.

Oh Cristo cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

Ten piedad de nosotros.

Oh Cristo cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,

danos tu paz. Amén, amén, amén.

Administración de la SC

Envío

ORACIÓN DE INTERCESIÓN

Como respuesta a lo que hemos escuchado te pedimos:

Deja que se haga la Navidad, no solo por estos dos o tres días en el almanaque sino en nosotros, para que podamos vivir y agradecerte con corazón alegre.

Deja que se haga la Navidad d en aquellos que estén cerrados en sí mismos, que se han convertido en ermitaños en medio de esta sociedad, los que ya no pueden o ya no quieren estrechar lazos con otros. Llena en ellos la ansiada esperanza de que sean aceptados, aunque sean distintos.

Deja que se haga la navidad en aquellos que han entrado en callejones sin salida con su vida, que ya no tienen imaginación ni confianza en que pueda haber otras posibilidades para sus problemas.

Deja que el Espíritu de la Navidad invada a aquellos que viven peleados y sin poder perdonarse. Permite que se enteren que has nacido entre nosotros y has dado tu vida para ofrecer perdón y reconciliación.

Que ese Espíritu especial, que nada tiene que ver con regalos materiales se haga presente en aquellos que piensan que la fiesta no será plena porque no pueden comprar lo que se ofrece en el comercio y en las propagandas. Acércate a aquellos que no les alcanza para llegar a fin de mes y a los que en sus dolencias están más preocupados por su muerte que por su vida.

Que la Navidad se haga presente en la vida de los poderosos, de los políticos, de los jueces y comisarios, de los que gobiernan y los que ejercen poder para que piensen que una decisión de ellos puede causar dolor y miseria a familias y pueblos enteros o traer alivio y esperanza, y luego actúen según tu voluntad.

Que la navidad surja entre los padres y madres que abandonaron a sus hijos a su suerte, en las calles, bajo los puentes o a veces en sus propias casas persiguiendo las ilusiones de las ofertas cotidianas de felicidad.

Señor permite que la navidad se haga presente entre nosotros puesto que de alguna manera nosotros pertenecemos un poco a cada una de las situaciones mencionadas y por las que hemos pedido tu presencia. Muéstranos en estos días algún camino que podamos caminar para llevar a alguien la noticia de tu venida, para que así sea motivo de alegría para muchos. Amén.

 

PADRENUESTRO

Padrenuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, más líbranos del mal. Porque tuyo es el Reino, y el Poder, y la Gloria, por los siglos de los siglos. Amén

BENDICIÓN

Amén, amén, amén

Himno