Décimo domingo después de Pentecostés

 

Escrito por Norberto Rasch desde una mirada inclusiva

Himno

INVOCACIÓN

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Nuestra ayuda es en el nombre del Señor quien hizo los cielos y la tierra.

Ante la pregunta de un maestro de la ley: “Maestro, ¿qué debo hacer para ser merecedor de la vida eterna?”, Jesús contesta con la Parábola del buen Samaritano, que ayuda al caído, y concluye con la sentencia: “Vé y haz tú lo mismo”. (Lucas 10,37b)

Entonces…la vida eterna no comienza recién en la eternidad, sino en forma concreta tiene relación a nuestra vida aquí y ahora, en el mundo en que vivimos, con nuestra actitud  hacia el prójimo en la vida diaria, desde la mañana hasta la noche.

Vida eterna es el amor vivido, tal como Cristo lo ha vivido por nosotros.

Oficiante:             ¡Vengan y adoremos al Señor…!

Respuesta:

Opción 1 (liturgia antigua): Gloria sea al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era al principio es ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén

Opción 2: (ver en):           Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

CONFESIÓN

Señor nos reconocemos en el sacerdote y en el levita, en aquellos que no tuvieron las agallas para hacer un alto en sus obligaciones y ayudar en los que tuvieron miedo de actuar. También nosotros tuvimos excusas, por supuesto.

Pero recordamos ante ti a las muchas personas ante quienes hemos continuado por nuestro camino, y eso que solo esperaban de nosotros un compromiso mínimo con lo que les estaba pasando, quizá era tan solo un saludo una palabra de aliento, tal vez sólo una visita.

Recordamos aquellas oportunidades en las que hemos tomado otro camino porque el ayudar al prójimo nos resultaba comprometido y dificultoso.

Perdónanos los momentos en que no quisimos ver para que nuestro caminar por la senda de nuestros proyectos no se viera entorpecido. Lo nuestro parecía tan importante y tan urgente que no nos importó lo que le sucede al otro.

Queremos encausar nuestras acciones por el camino de tu voluntad

O:               ¡Señor, ten piedad…!

R:

   Opción 1 (lit.  antigua):   Dios ten piedad de nosotros. Cristo ten piedad de  nosotros.                             Dios ten piedad de nosotros

 Opción 2 (ver en):         Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

ANUNCIO DEL PERDÓN

De aquel hijo al que llamamos “pródigo” dice el Padre cuando regresó: “Este mi hijo estaba muerto y ha vuelto a vivir”.  (Lucas 15,25)

Así nos regala Dios a nosotros nueva vida después de que hayamos reconocido nuestra situación y nuestras faltas. Su perdón es su promesa.

O:              Gloria a Dios en las alturas...

R:

Opción 1 (lit.  antigua): Y paz en la tierra para los hombres de buena voluntad. Amén. Amén. Amén.

Opción 2 (ver en):       Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

SALUDO

O: El Señor sea con ustedes.

R: Y con tu espíritu

ORACIÓN

Señor Jesús, te agradecemos infinitamente que tú has actuado con nosotros como lo ha hecho el buen samaritano. No has pasado a nuestro lado desviando tu mirada, sino que ante cada uno detienes tu andar y lo levantas.

Te pedimos el entendimiento para actuar frente a nuestro prójimo de la misma manera. Enséñanos a través de tu palabra. Disponnos a escucharla.

Amén

LECTURAS BÍBLICAS

Salmo 85, 8-13

Génesis 37, 1 – 4, 12 – 28

Romanos 10, 5 – 15

Mateo 14, 22 – 33

R:

Opción 1 (lit.  antigua): Aleluya. Aleluya. Aleluya.!

 Opción 2 (ver en):     Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

CREDO

CREDO APOSTÓLICO:

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra del Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso, y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa iglesia cristiana, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable. Amén.

Himno

SERMÓN

Himno

ORACIÓN DE INTERCESIÓN

Señor con gran asombro vemos como entre nosotros a diario ocurren milagros, permite que nuestros ojos, sentidos y nuestro corazón están cada vez más atentos a percibirlos y reconocerlos.

Te agradecemos por el milagro de tu gran amor. Nos amas a nosotros que no somos merecedores de ese amor. Te agradecemos que en gran amor y misericordia, con mucha paciencia sigas nuestros pasos para que no nos conduzcamos por caminos equivocados.

Te agradecemos por el milagro de tu perdón, a pesar de que tantas veces te hemos defraudado, y que por ser seres falibles, tantas veces te defraudaremos.

También eso lo vivimos como milagro: que cada vez de nuevo seres humanos nos obsequian su confianza, son agradables, nos aprecian y nos quieren. Es un milagro cada vez que un ser humano dice a su pareja si, te quiero, y lo vive todos los días a cada minuto.

Cada niño sano es un milagro. Es milagro que con ellos podamos jugar y reír que nuestro corazón pueda alegrarse de esa sencillez.

Señor todo eso nos hace infinitamente ricos, más que lo que los bienes materiales, el dinero, los seguros y las posesiones.

Señor cuando las tormentas de la vida arrecien, déjanos fortalecernos en esos pequeños grandes milagros diarios. Ayúdanos a ver más aquello que nos alegra que lo que pretenda deprimirnos.

Señor ayúdanos a permitir que otros vivan los milagros que nosotros podamos generar cambiando nuestras actitudes, nuestros lados oscuros, en nuestra oferta de confianza. Que otros vivan los milagros que dejen ver que somos una comunidad que a pesar de sus fallas y flaquezas, te reconoce a ti como único salvador y guía hacia la vida eterna.

Señor has dado a esta nuestra comunidad la responsabilidad de la oración de intercesión, permítenos llevar ante ti nuestra aflicción por otros:

Por los insatisfechos, los enfermos y los solitarios. Por los que perdieron su camino hacia ti por tentarse con propuestas más fáciles y ahora se encuentran transitando por las tinieblas. Te pedimos por nuestros enfermos… (nombrar a las y los enfermos). Señor recuérdanos siempre que tanto lo que nos pesa como lo que nos alegra, podemos hablarlo contigo, solos o en comunidad. Amén

PADRENUESTRO

Padrenuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén

BENDICIÓN

Amén, amén, amén

Himno