Décimo primer domingo después de Pentecostés

Escrita por Norberto Rasch desde una mirada inclusiva

INVOCACIÓN

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Nuestra ayuda es en el nombre del Señor quien hizo los cielos y la tierra.

“Feliz el pueblo cuyo Dios es el Señor el pueblo al que ha escogido como suyo”, pues asegura “Viviré‚ entre ellos y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo”. (Salmo 33,12; Ezequiel 37,27)

Oficiante:  ¡Vengan y adoremos al Señor…!

Respuesta:

Opción 1 (liturgia antigua): Gloria sea al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era al principio es ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén

Opción 2: (ver en):           Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

CONFESIÓN

Señor nuestro Dios, tú has formado tu pueblo llamando a hombres y mujeres de todas las razas, naciones y condición social. También a nosotros que participamos de la Bendición de haber sido llamados por ti.

Bien sabemos que conformamos un pueblo que hace muy poco honor a tu elección y llamado. Tu mismo sabes que en nuestra propia vida siempre fluctuamos entre tu voluntad y nuestros caprichos. Sabes cuantas veces deseamos lo bueno y no lo logramos. También sabes de nuestra tozudez a vivir en tu amor en quien nos alardeamos de confiar.

Pero tú siempre nos has seguido por esos caminos y con amor nos has advertido, ayudado y mantenido la fidelidad de tu pacto hasta el día de hoy. Te pedimos que no nos deseches de tu vista, permite que sigamos siendo parte de tu pueblo y ayúdanos a reforzar esa conciencia.

Por el constante alejamiento, perdónanos Señor.

O:  ¡Señor, ten piedad…!

R:

   Opción 1 (lit.  antigua):   Dios ten piedad de nosotros. Cristo ten piedad de  nosotros.                             Dios ten piedad de nosotros

 Opción 2 (ver en):         Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

ANUNCIO DEL PERDÓN

Dice Dios “Cuando yo los reúna de los países y naciones donde ahora están dispersos y muestre mi santidad entre ustedes a la vista de todos los pueblos, y no los trate de acuerdo con su mala conducta y peores acciones sino haciendo honor a mi nombre, entonces reconocerán que yo soy el Señor”.  (Ezequiel 20,41.44.)

O: Gloria a Dios en las alturas...

R:

Opción 1 (lit.  antigua): Y paz en la tierra para los hombres de buena voluntad. Amén. Amén. Amén.

Opción 2 (ver en):     Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

SALUDO

O: El Señor sea con ustedes.

R: Y con tu espíritu

ORACIÓN

Señor Dios y Padre, te agradecemos que te podamos invocar de esa manera. Sin merecimiento alguno de nuestra parte nos has hecho hijos tuyos en Jesucristo nuestro Salvador y hermano.

Te pedimos ahora que, siendo Dios nos hables como un padre habla a sus hijos. Danos respuestas a nuestras preguntas. Muéstranos lo que hemos de hacer para estar acordes a tu voluntad. Permite que podamos escuchar y aceptar lo que nos dices. Ayúdanos a reconocer y aceptar a Jesucristo como salvador en este mundo tan lleno de propuestas engañosas.

Padre, prepáranos para escuchar la Palabra con la que vienes a nuestro encuentro.

Amén

LECTURAS BÍBLICAS

Salmo 133

Génesis 45, 1 – 15

Romanos 11, 1 – 2a y 29 – 32

Mateo 15, 21 – 28

R:

Opción 1 (lit.  antigua): Aleluya. Aleluya. Aleluya.!

 Opción 2 (ver en):     Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

CREDO

CREDO APOSTÓLICO:

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra del Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso, y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa iglesia cristiana, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable. Amén.

Himno

SERMÓN

Himno

ORACIÓN DE INTERCESIÓN

Te agradecemos Señor que en medio de las inseguridades y las situaciones de abandono a las que estamos acostumbrados en este mundo hay algo de lo que podemos estar seguros: tú conoces a cada uno por su nombre y cuidas de cada uno.

Esto, Señor, es tranquilizador por un lado pero comprometedor por otro. Por una parte sabemos que estás con nosotros en los momentos difíciles, cuando estamos preocupados enfermos o angustiados. Sabemos que podemos pedir y confiar en tu ayuda.

Pero también es un compromiso pues nos observas cuando transitamos nuestros caminos errados y llenos de caprichos. También sabemos que estás con nosotros presto a hacernos regresar cuando con voluntad o sin ella nos alejamos de ti.

Ayúdanos tanto en una como en otra situación a comprender tus señales de amor y no permitas que nos volvamos fríos y huraños y que nuestro corazón pueda de escuchar tu palabra.

Te pedimos que sepas perdonar que siendo que llamas a tus hijos de entre diferentes culturas y condiciones para amarlos a todos por igual, nosotros hagamos diferencias y las acentuemos según nuestra conveniencia y para que sirvan a nuestros intereses. Permite a todos que a pesar de ello podamos dar testimonio de tu amor y ser portadores de tu palabra.

Pero nos abruma aún más que en nuestro propio país no podamos hacer ejercicio de ese amor igualitario para todos. También aquí nos separamos y dividimos y hasta a veces nos combatimos de distintas maneras. Enséñanos a ser un pueblo que sepa vivir y sacar provecho de su diversidad.

También en nuestra iglesia y congregación existen esas diferencias que a veces traen roces. Ayúdanos a crecer en tu amor y comprensión.

Muy especialmente te pedimos por los que en nuestra ciudad y comunidad están solos y desamparados, a merced de esta vida moderna que deja a muchos al margen de la dignidad y la vida. Haznos portadores de consuelo y en lo posible de ayuda para ellos. Amén.

PADRENUESTRO

Padrenuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén

BENDICIÓN

Amén, amén, amén

Himno