Décimo segundo domingo después de Pentecostés

 

INVOCACIÓN

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Nuestra ayuda es en el nombre del Señor quien hizo los cielos y la tierra.

Den gracias al Señor porque él es bueno, porque su amor es eterno.
Díganlo los que han sido salvados por el Señor los que salvó del poder de los enemigos, los que reunió de entre los países,
Del norte del sur del este y del oeste.
Andaban perdidos por el desierto arenoso sin hallar el camino a una ciudad en donde vivir. ¡Tenían hambre y sed, estaban a punto de morir! Pero en su angustia clamaron al Señor y el los libró de aflicción.
Después los puso en el buen camino hacia una ciudad en donde vivir. Den gracias al Señor por su amor por lo que hace en favor de los hombres, pues el apaga la sed del sediento y da abundante comida al hambriento. (Salmo 104,1-9)

Oficiante: ¡Vengan y adoremos al Señor…!
Respuesta:
Opción 1 (liturgia antigua): Gloria sea al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era al principio es ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén
Opción 2: (ver en): Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

CONFESIÓN

Señor te confesamos nuestra propia culpa y la de todo nuestro pueblo. A nosotros nos va bastante bien, siempre obtenemos lo necesario para alimentarnos. Quizás por estar saciados en la vida no tenemos real hambre de escuchar tu palabra. Ya no está entre nuestras costumbres el preguntar por tu voluntad. También nos hemos olvidado de ti y de agradecerte. También nos hemos olvidado de nuestra responsabilidad de dar testimonio de tu obra ante los seres humanos. Sentimos que estamos bien así, que ya no es importante oír tu voz, y así está el mundo, así están nuestras relaciones contigo y con los demás.
Señor tú nos has elegido desde siempre. Ahora una vez más te buscamos y te pedimos que no separes tu vista de nosotros.

O: ¡Señor, ten piedad…!
R:
Opción 1 (lit. antigua): Dios ten piedad de nosotros. Cristo ten piedad de nosotros. Dios ten piedad de nosotros
Opción 2 (ver en): Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

ANUNCIO DEL PERDÓN

Escuchen la palabra de Dios y acéptenla como dicha personalmente para cada uno de Uds. “Me cansaste con tus pecados, me molestaste con tus maldades, pero yo, por ser tu Dios borro tus pecados y no me acordaré más de tus trasgresiones”. (Isaías 43,24b-25)

O: Gloria a Dios en las alturas…
R:
Opción 1 (lit. antigua): Y paz en la tierra para los hombres de buena voluntad. Amén. Amén. Amén.
Opción 2 (ver en): Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444)

SALUDO

O: El Señor sea con ustedes.
R: Y con tu espíritu

ORACIÓN

Señor hemos venido porque nos has invitado. Te pedimos que tu palabra nos toque de tal manera que cada uno sienta que son palabras dichas también para él. Para el triste te pedimos un destello de alegría, para quien anda en las tinieblas tu luz. Que el decaído encuentre ánimo en tu palabra y para quien esté alegre te pedimos nuevos motivos de alegría, y que esa su alegría pueda compartirla y contagiarla a los demás.
Señor, te pedimos tu Bendición para todos a través de tu palabra de vida.
Amén

LECTURAS BÍBLICAS

Salmo 117
Isaías 66,18-21
Hebreos 12,5-13
Lucas 13,22-30

R:
Opción 1 (lit. antigua): Aleluya. Aleluya. Aleluya.!
Opción 2 (ver en): Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

CREDO

CREDO APOSTÓLICO:
Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra del Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso, y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa iglesia cristiana, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable. Amén.

ORACIÓN DE INTERCESIÓN

¡Señor Dios, tú que siempre eres fiel a tus promesas y a tu pacto, nos haces inmensamente ricos! Nos llamas hijos tuyos, quieres ser nuestro padre y lo eres. Con cada nuevo día nos regalas señales de dedicación. Con cada nuevo día nos muestras tu paciencia. Con cada nuevo día nos revelas tus planes e intenciones y renuevas tu buena voluntad con nosotros.

Nosotros en cambio, Padre, somos individuos temerosos, inseguros e inconstantes y nos dejamos engañar e impresionar tan fácilmente por todo aquello que nos rodea, por lo que vemos y oímos. Nos engañan tan fácilmente haciéndonos creer que no es necesario llevar adelante tu proyecto en nosotros. Finalmente venimos a descubrir una y otra vez qué vacío de contenido había en esas propuestas engañosas y una y otra vez reconocemos que nuestras preguntas son más grandes que nuestra fe.
Padre, ayúdanos a sobreponernos a estas situaciones y a buscar en ti las respuestas a nuestras grandes preguntas aunque las soluciones no sean tan simples como las que nos propone la sociedad de consumo. Enséñanos cada día de nuevo a confiar en ti y a reconocer que tus caminos y tus pensamientos son más altos y distintos a los nuestros.
Cuando ahora comencemos una nueva semana, nos fortalece el que hoy hemos experimentado que tu mano protectora esta sobre nosotros. En ello podemos confiar.

Cuando las situaciones oscuras y tenebrosas nos rodeen sabremos que estás a nuestro lado para protegernos.

Saber que estás con nosotros en toda situación nos da seguridad y nos alegra. Te damos gracias por ello. Te pedimos que ese amor esa misericordia y esa protección la hagas sentir también a aquellos que están desorientados, sea que no pueden ya encontrar esperanza en la Oración, sea porque se han apartado de tu camino. También te lo pedimos por aquellos que por distintos motivos se ven impedidos de dirigirse a ti, y esto abarca a toda la humanidad. Permite que tu Espíritu Santo obre en todos de tal manera que lo que resulte de las decisiones sea según tu voluntad. Ablanda los corazones de los que están alejados de ti para que encuentren el camino de la vida y puedan trascender de lo efímero que propone este mundo. Permite que en una búsqueda sincera y real de tu camino se construya una paz verdadera entre pueblos y naciones y entre facciones en disputa en cada país y región, que se construya una conciencia que los gastos en armamento se cambien por salud, alimento educación y trabajo digno para todos. Que la búsqueda de la libertad y el bienestar sea con posibilidades para todos. Sabemos que los milagros son posibles, es por ello que acudimos a ti.

Te pedimos por nuestro pueblo y por nuestra patria, en especial por los que están desprotegidos, por los que se sienten engañados por aquellos en que han depositado su voto de confianza. Cada vez son más los hambrientos y los bolsones de desprotección, a su vez nosotros nos hacemos cada vez más insensibles ante esos hechos.

Señor intranquilízanos y haznos inquietos para ayudar.

Te pedimos especialmente por aquellos que entre nosotros estén enfermos…
Y por los que necesitan tu especial compañía…

Tenemos tantas otras cosas en nuestros corazones, las traemos ante ti con las palabras que nos has animado a utilizar…

PADRENUESTRO
Padrenuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén

BENDICIÓN
Amén, amén, amén
Himno