Declaración de FAIE aborda las consecuencias de la pandemia

 

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BUENOS AIRES / Argentina | IERPcomunica – La Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE) envió este lunes 20 de julio un comunicado en el que alertó sobre las consecuencias de la pandemia en diferentes sectores de la sociedad. Denunciaron que los más postergados son quienes más sufren y reiteraron su reclamo por los pueblos originarios postergados, así la necesidad de proteger a los y las mayores. Por otro lado, denunciaron los mensajes de odio y agresión que se observa desde sectores políticos y mediáticos, así como las maniobras del pasado reciente, destinadas a espiar a líderes políticos y sociales. Finalmente, se lamentaron por los mensajes de algunos dirigentes religiosos, que alientan falsas promesas y soluciones mágicas, entre otros aspectos.

El documento contiene la firma de su presidente, el pastor Néstor Miguez y el secretario Anibal Vassalli y analiza que “la pandemia que está azotando nuestro país y el resto del mundo, además de sus dolorosos daños a la salud, profundiza otros males que aquejan a nuestras sociedades… marcan las desigualdades que sufren distintos sectores de nuestro pueblo”. Así como la enfermedad no discrimina razas, religiones, edad ni clases sociales, dijeron que “las desigualdades sí lo hacen”. En esa línea de análisis, enfatizaron que “los sectores empobrecidos que sufren factores de riesgo por su mala alimentación”. En ese mismo sentido, reiteraron que los pueblos originarios se encuentran especialmente expuestos, luego de “muchos años de olvido, que es una de las maneras más crueles de la marginalidad social, nos han hecho contradecir el compromiso de tener presente a los pobres”.

En segundo término, desde FAIE destacaron las medidas preventivas y las conductas sociales que favorecen el cuidado y destacaron la necesidad de prestar especial atención a los mayores de edad. En lo que refiere a la economía, entre otros aspectos, analizaron que “la siempre presente deuda externa y la avaricia de los centros financieros no hacen sino aumentar el problema”. Todavía en lo que respecta a lo social, se lamentaron por la otra cara de la sociedad, la que muestra la insensibilidad, la agresión y el odio, en tanto hay sectores que buscar respuestas facilistas “con enorme irresponsabilidad desde diversas fracciones del poder político o mediático, instalando rumores o falsas noticias que confunden a muchos de nuestros hermanos y hermanas”. En esa misma línea de análisis, con dolor señalaron: “desde algunos dirigentes religiosos se han generado falsas promesas o supuestas soluciones mágicas, tristemente en nombre de Dios, y no han hecho más que burlarse del Creador”.

Finalmente, hicieron foco sobre el pasado reciente en el que ocurrió la violación de la intimidad y otras formas ilegales para espiar y perjudicar a quienes se consideran enemigos. “Esperamos que una justicia independiente y éticamente sana nos ayude a poner luz de verdad en estas situaciones y encaminarnos a formas más sinceras de convivencia, aún en medio de las esperables diferencias de pensamiento”, detallaron y profundizaron que “es tiempo de sanar nuestra nación, no solo en el mutuo cuidado y la solidaridad compasiva en la espera de los remedios frente al COVId-19, sino también modificando este sistema que genera tanta desigualdad, que alienta prejuicios y perjuicios”, indicando que “sólo así podremos construir una nueva humanidad para una nueva normalidad, sembrando el amor que es el único que puede dar fruto de vida y permanencia a una sociedad, porque éste nunca dejará de ser”.

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