6o domingo después de Epifanía, 6o en el año

Oísteis que fue dicho a los antiguos: “No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio.”

Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: “Necio”, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: “Fatuo”, quedará expuesto al infierno de fuego.

Mateo 5,21-22 RV

Dios te dé hoy mucha alegría.

Esta porción del Evangelio de Mateo corresponde al Sermón del Monte, te invito, te insisto, para que lo leas desde el comienzo del capítulo 5 hasta el final del capítulo 7. Para qué puedas re descubrir, recordar, re animar, reafirmar en tu corazón aquello que nos hace diferentes a todos los demás. Jesús en estos dos capítulos dice muchísimas cosas importantes y para tener muy en cuenta cada día.

En cuanto a la porción que tenemos hoy aquí, es importante tener en cuenta que al acto de matar no solo se lo realiza con un arma, sino también con actitudes, con la lengua, bichito que no hemos podido dominar a pesar de las recomendaciones que se hacen a lo largo de toda la Biblia. Cuando estés por decir algo, piensa…

Si en el pensar sigues con ganas de decirlo, piensa otro poco… Ponte en el lugar del otro.

Siempre hay una forma diferente de decir y hacer las cosas. No te asegures un futuro complicado (según el texto), piensa… En el amor de Cristo siempre hay una nueva respuesta.

Dios te dé hoy mucha alegría.

Narciso Weiss

Salmo 119,1-8; Deuteronomio 30,15-20; 1 Corintios 3,1-9; Mateo 5,21-37

Agenda Evangélica: Salmo 119,89-92.103-105; Isaías 55,(6-7)8-12a(13-15); Lucas 8,48(9-13); Hebreos 4,12-13; (P) Ezequiel 2,1-5(6-7)8-10; 3,1-3

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Salmo 119,1-8
Dichosos los de conducta perfecta,
los que siguen las enseñanzas del Señor.
Dichosos los que cumplen sus testimonios,
y lo buscan de todo corazón.
Ellos no cometen ninguna maldad,
porque van por los caminos del Señor.
Tú, Señor, has ordenado
que se cumplan bien tus mandamientos.
¡Cómo quisiera ordenar mis caminos
para cumplir con tus estatutos!
Así no sentiría yo vergüenza
de atender a todos tus mandamientos.
Te alabaré con un corazón sincero
cuando haya aprendido tus justas sentencias.
Quiero obedecer tus estatutos;
¡no me abandones del todo!

Deuteronomio 30,15-20
15 »Fíjate bien: hoy he puesto delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal. 16 Lo que yo te mando hoy es que ames al Señor tu Dios, que vayas por sus caminos, y que cumplas sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y para que el Señor tu Dios te bendiga en la tierra de la cual vas a tomar posesión.

17 »Pero si apartas tu corazón y no prestas atención, y te dejas llevar, y te inclinas ante dioses ajenos y les sirves, 18 en este día yo les hago saber que ustedes serán destruidos por completo, y que no prolongarán sus días en la tierra al otro lado del Jordán, de la cual van a tomar posesión. 19 Hoy pongo a los cielos y a la tierra por testigos contra ustedes, de que he puesto ante ustedes la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida, para que tú y tu descendencia vivan; 20 y para que ames al Señor tu Dios, y atiendas a su voz, y lo sigas, pues él es para ti vida y prolongación de tus días. Así habitarás la tierra que el Señor juró a tus padres, Abrahán, Isaac y Jacob, que les daría a ustedes.»

1 Corintios 3,1-9
Hermanos, yo no pude hablarles como a personas espirituales sino como a gente carnal, como a niños en Cristo. Les di a beber leche, pues no eran capaces de asimilar alimento sólido, ni lo son todavía, porque aún son gente carnal. Pues mientras haya entre ustedes celos, contiendas y divisiones, serán gente carnal y vivirán según criterios humanos. Y es que cuando alguien dice: «Yo ciertamente soy de Pablo»; y el otro: «Yo soy de Apolos», ¿acaso no son gente carnal?

Después de todo, ¿quién es Pablo, y quién es Apolos? Sólo servidores por medio de los cuales ustedes han creído, según lo que a cada uno le concedió el Señor. Yo sembré, y Apolos regó, pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que siembra ni el que riega son algo, sino Dios, que da el crecimiento. Y tanto el que siembra como el que riega son iguales, aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y ustedes son el campo de cultivo de Dios, son el edificio de Dios.

Mateo 5,21-37
31 »También fue dicho: “Cualquiera que se divorcia de su mujer, debe darle un certificado de divorcio.” 32 Pero yo les digo que el que se divorcia de su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere, y el que se casa con la divorciada, comete adulterio.

33 »Ustedes han oído también que se dijo a los antiguos: “No perjurarás, sino que cumplirás tus juramentos al Señor.” 34 Pero yo les digo: No juren en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios, 35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies, ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. 36 No jurarás ni por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello tuyo. 37 Cuando ustedes digan algo, que sea “sí, sí”, o “no, no”; porque lo que es más de esto, proviene del mal.

Agenda Evangélica:
Salmo 119,89-92.103-105
Isaías 55,(6-7)8-12a(13-15)
Lucas 8,4- 8(9-13)
Hebreos 4,12-13
(P) Ezequiel 2,1-5(6-7)8-10; 3,1-3