Domingo 22 de enero

 

 

3º domingo después de Epifanía, 3º en el año

 

Jesús recorría toda Galilea, enseñando en la sinagoga de cada lugar. Anunciaba la buena noticia del reino de Dios y curaba a la gente de todas sus enfermedades y dolencias.

Mateo 4,23

 

Cuatro verbos. Cuatro acciones. No sólo palabras.

Hermanas y hermanos, los animo a leer todo el párrafo de este Evangelio. Vamos a encontrarnos allí con varios verbos más. Esa lista larga de acciones y movimientos me animan a tratar de enhebrarlos, porque parecen indicar un programa posible para nuestra misión.

Jesús observa, oye y entiende lo que pasa a su alrededor y de acuerdo a ello, toma decisiones.

Juan el Bautista está preso. Es hora de decidir y seguir proclamando su mensaje de arrepentimiento. Pero en otra región y no en su ciudad de residencia. Jesús recorre la orilla del lago. Entra en todas las sinagogas y predica la cercanía del reino de Dios. Observar, caminar, buscar, elegir estrategias. ¿Está programando dónde es el lugar propicio para anunciar esa buena noticia?  Caminar, charlar con la gente, invitar a seguirlo. Logra entusiasmar.

Siento que a veces nosotros nos quedamos muy tranquilos en la “sinagoga”, esperando.

Jesús no pierde de vista a la persona, se dirige a cada una. De tal manera descubre sus necesidades. Cura todas las enfermedades y dolencias. Seguramente no son solamente físicas.

Hay desorientación, dudas, sufrimiento en espíritu, alma y cuerpo. No es distinta la situación hoy.

Tenemos un mensaje: la palabra de Dios orientadora y sanadora. Jesús el caminante nos invita a caminar con él. Observemos los verbos que descubrimos, reflexionemos juntos cómo programar, ponernos en movimiento.

Dios nos llama  a un momento nuevo, a caminar junto a su pueblo. Es hora de transformar lo que no da más, y solo y aislado no hay nadie capaz.  (Canto y FeNº 269)

 

Everardo Stephan

Salmo  27,1.4-9; Isaías 9,1-4; 1 Corintios 1,10-18; Mateo 4,12-23

Agenda Evangélica: Juan 4,46–54