Jueves 19 de enero

 

 

Por aquellos días, Jesús se fue a un cerro a orar, y pasó toda la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a quienes llamó apóstoles.

Lucas 6,12-13

 

En el contraste de “toda la noche” y “cuando se hizo de día”, descubrimos un secreto en cuanto al actuar de Jesús. Muchas veces se nos relata que Jesús buscaba el contacto con el Padre en la oración. Y luego actúa. Durante “la noche” maduraba la decisión en diálogo con Dios. “Cuando se hizo de día”, pudo ejecutarla. A veces pensamos que Jesús -en su condición de Hijo de Dios- la “tenía clara” de entrada, y que la obediencia le resultaba fácil. Sin embargo, también él tuvo que “estar de acuerdo” con el camino que debía recorrer; no sólo “recibir instrucción”, sino decir “sí” a ella.

Estar de acuerdo, decir “sí” a un camino en la vida ¡es a veces algo muy difícil! No es un acto de resignación como sometimiento ante algo inevitable. Hay que llegar al consentimiento, una reafirmación que atravesó su momento de… noche oscura. Jesús nos muestra un camino de cómo hacerlo.

A partir de la noche en vela, en solitario diálogo con Dios, Jesús busca la cercanía humana. Se contacta, crea comunidad y busca colaboradores. Isaías, Jeremías, Ezequiel fueron personalidades excepcionales pero solitarias.

Jesús invita a los que llama a “asociarse” a su manera de ser, de hablar y de actuar y participar con él en una tarea común: que lo ayuden a compartir lo mejor que tiene: la buena noticia del amor incondicional del Padre. La lista de los apóstoles abarca doce nombres. Es una lista abierta, donde tu nombre y el mío también tienen lugar.

 

Karin Krug

 

Lucas 6,12-16

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