Jueves 23 de marzo

 

 

Jesús los miró, y dijo: “Entonces, ¿qué significa esto que dicen las Escrituras?: ‘La piedra que los constructores despreciaron se ha convertido en la piedra principal’.”

Lucas 20,17

“No la necesitamos más” – la empresa tiene problemas, la cotización de las acciones está cayendo. Hay despidos de personal. Los de más edad primero. Se dice que resultan muy caros.

“No la necesitamos más” – ella recibe la noticia como un golpe en la cabeza. Ha trabajado en la compañía a lo largo de casi treinta años. El trabajo ya era parte de su vida; venía hasta de noche y los fines de semana si era necesario. ¿Y que ahora le digan que está de más?

Escucha la noticia de que llegan refugiados a su ciudad, y que se buscan personas que puedan ayudar. Es entonces que ella se ofrece. Al principio es sólo para ir una vez por semana para ayudar en el ropero comunitario. Pero pronto los refugiados ya la conocen: los niños quieren jugar con ella, le dicen “abuela”. Una mujer necesita ir al médico y tiene miedo de ir sola. Así que ella la acompaña, la toma de la mano, trata de orientarla. También la acompaña a la Oficina de Migraciones. Ella dice que cada familia de refugiados necesita alguna persona que la acompañe, que le explique todo, que dé aliento, o que simplemente esté para escuchar, o que coma con ellos. Juntamente con otras personas funda una entidad ecuménica para los refugiados y organiza otros servicios. Ella es el alma buena con talento para organizar. Consigue reunir a toda la gente.

Ella, quien supuestamente ya no era necesaria, se ha convertido para muchas personas en su salvación.

La piedra que los constructores despreciaron, se ha convertido en la piedra principal.

Jesucristo: a ti te han despreciado, y llegaste a ser la piedra principal para tu iglesia, para todas las cristianas y todos los cristianos. Danos el coraje y la fuerza para seguirte y para colaborar en la construcción de tu iglesia. Amén.

Heike Koch

Lucas 20,9-19