Jueves 6 de agosto

 

El hombre se fue, y comenzó a contar… lo que Jesús había hecho por él.
Marcos 5,20

Una anciana que conocí vivía una situación desesperante, sus expresiones agresivas sobresalían… estaba fuera de sí… me manifestó que soñaba con el diablo…

Luego de poner en oración esta situación junto a ella, Dios con su amor y su gran poder obró el milagro, hizo desaparecer esos sueños en su vida… su cambio fue total, ella daba testimonio de su liberación, y en visitas posteriores salía bendecida por ella.

En el texto se habla de un hombre poseído. No lo confundamos con una enfermedad mental. Son dos situaciones diferentes. En el poseído, el poder del mal oprime, maltrata, encadena, quita la alegría, aísla, es amenazador y destructor sin un rumbo definido.

Ante la presencia de Jesús el poder del mal tiembla, se desmorona y se desvanece desintegrándose por completo.

Quien ha sido salvado por el Señor, quiere “seguir con Él”, como quiso este hombre. Jesús le dice: “Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho por ti”.

Con este envío estamos invitados a contar lo que el Señor ha hecho en nuestras vidas, comenzando por nuestro hogar.

El poder de Jesús supera los poderes invisibles presentes en este mundo. Donde reina y se hace presente Jesús, se desvanece el temor. Es el Señor quien nos cubre y nos pone en el camino como sus mensajeros, para anunciar cómo su presencia ha transformado nuestras vidas.

Cuando las circunstancias te abrumen, déjalas en sus manos, Jesús las resolverá de acuerdo a su voluntad.

Amalia Elsasser

Mateo 5,1-20