Jueves 6 de julio

 

 

En estos lugares animaron a los creyentes y recomendándoles que siguieran firmes en la fe, les dijeron que para entrar en el reino de Dios hay que sufrir muchas aflicciones. También nombraron a ancianos en cada iglesia y después de orar y ayunar los encomendaron al Señor, en quién habían creído.    Hechos 14,22-23

Construcción de la Iglesia de los primeros cristianos. Anunciar. Convertir. Construir la comunidad designando las autoridades. No lo dice nuestro texto, pero todo esto, empujado y sostenido por el Espíritu Santo. Anunciar. Después del culto, en el saludo personal de despedida y bendición a la gente en la puerta del templo, una pareja me pide: pastora, queremos hablar con usted. Al llevarlos a la oficina, ella comenta: hace mucho que nos apartamos de la iglesia, pero al escuchar el programa de radio y sus palabras, nos animaron a venir. Y él complementa: y vinimos hoy al culto. Convertir. Él agrega: yo me bauticé de grande, y los problemas económicos nos hicieron olvidarnos de Dios, pero el culto de hoy nos llegó profundamente. Queremos volver a participar y ser miembros de esta comunidad. Cuando vine por primera vez, me trajo el actual presidente de la congregación. Construir la comunidad. A lo que respondí: qué bueno, que Dios volvió a tocar sus corazones. Claro que son bienvenidos. Este trabajo de anunciar, de llegar de una u otra manera a las personas, lograr mover sus sentimientos en forma positiva hacia Cristo es una parte cotidiana y esencial de la Iglesia. De cada uno de sus miembros. Pero con esto no alcanza. Es necesario sostenerse y sostener en la fe. Estas son las palabras de nuestro texto. Esto lo busca hoy, animarnos a seguir firmes en la fe. Y alegrándonos por aquél que, alejándose, vuelve. Más felices aún si hay personas a las que hemos podido animar a convertirse y decidir ser parte de la Iglesia. Que del trabajo del anuncio del Evangelio, por los medios disponibles, muchos se conviertan y construyan la comunidad. Esa comunidad que siempre se pone en oración para recibir el poder del Espíritu Santo y encomendarse a él.  ¡Qué bueno fue cuando la comunidad aplaudió el regreso y sentíamos que había lugar para muchos más!

Y andaremos por el mundo con fe y esperanza viva, celebrando, cantando, sonriendo, luchando por la vida.  (Canto y Fe  Nº 221)

Aurelia Schöller  Hechos 14,20b-28