Lunes 27 de noviembre

 

 

Todos ustedes son de la luz y del día. No somos de la noche, ni de la oscuridad.

1 Tesalonicenses 5,5

Pablo escribe a la comunidad de Tesalónica recordando que ellos y ellas son hijos e hijas de la luz, y que su actitud ha de estar marcada por la preparación y vigilancia. La misión del cristiano es ser luz en medio de un mundo en tinieblas, es estar vigilante, despierto, despierta frente a las diferentes situaciones y momentos que vive la humanidad. 

Situaciones de abandono, explotación, injusticias, son parte de nuestra realidad. La dignidad humana es amenazada. Casos de corrupción crecen en todos nuestros países, la acumulación de riquezas en manos de pequeños grupos, catástrofes naturales, crisis climática y tantos otros sufrimientos, están alrededor nuestro.

En este contexto sufriente y de oscuridad, escuchamos las palabras del apóstol que nos recuerda que Dios nos dio, como comunidad de fe, el don de ser bendición y de ser luz para el mundo, ser una palabra de esperanza contra toda desesperanza. Sin embargo,  observamos que frente al actual contexto existen especulaciones sobre la venida del Señor, discursos religiosos que imponen temor, falsas promesas señalando fechas para el regreso del Señor. El Apóstol Pablo deja claro a la comunidad de Tesalónica que el día del regreso del Señor no puede ser determinado por los seres humanos, eso es soberanía de Dios.

Nuestra misión en medio de tanta oscuridad es ser luz. ¿Qué significa ser luz en este contexto? Sin duda, ser luz es ser una comunidad que es contracorriente al sistema de desesperanza y oscuridad. Es hacer posible una palabra de esperanza, de aliento, de ánimo, que les permite a las personas salir de la situación de miedo y desesperanza, y ser empoderados desde la promesa de Dios revelada en Cristo Jesús, de que Dios es un Dios con nosotros, con nosotras, y que camina junto a su pueblo. 

Amoroso Dios: Ayúdanos a tener presente nuestra misión de ser luz en el mundo. Danos la confianza para testimoniar tu amor y tu misericordia. Ayúdanos a ser contracorriente en este mundo tan quebrantado. Ilumínanos para ser luz, paz, justicia y amor. Amén.

Izani Bruch

1 Tesalonicenses 5,12-28