Lunes 6 de mayo

 

Salúdense los unos a los otros con un beso santo. Todas las iglesias de Cristo les mandan saludos.

Romanos 16,16

DESCARGAR EL AUDIO

Se pueden decir muchísimas cosas importantes sobre los saludos personales de Pablo a numerosas personas en Roma, como los expone el último capítulo de su carta: el protagonismo de las mujeres, Junia apóstol, el contacto de Pablo con tantas personas, la intensidad de las actividades, la importancia del saludo, las conexiones entre las iglesias, e incluso el gesto del beso santo. De hecho, todo esto ya fue analizado y expuesto múltiples veces y no quisiera repetir cosas conocidas.

Simplemente quiero concentrarme en algo que hemos experimentado quienes servimos en el ministerio pastoral, de manera similar como lo vivió Pablo y como lo indican sus saludos en Romanos 16,1-16: el compromiso de numerosas personas con la obra de Jesucristo. Las comunidades de nuestras iglesias no fueron creadas por célebres misioneros, teleevangelistas o teólogos destacados. Su existencia comenzó frecuentemente de manera muy humilde, con un grupo en una casa reunido en un devocional; un puñado de creyentes que construyeron una capilla para celebrar; padres que querían hacer bautizar y formar a sus hijos en la fe; ancianos que oraban por su familia; anfitriones que recibían con gusto a los pastores itinerantes que llegaban una vez por año hasta que podían establecerse cargos pastorales permanentes; madres que enseñaban a rezar a sus pequeños; catequistas incansables que brindaban formación bíblica y preparaban la fiesta de la Navidad; maestros que hacían cultos leídos y oficiaban sepelios; cristianos convencidos que donaban con alegría para poner en marcha la congregación y mantenerla con vida.

A todas estas personas de nuestra historia en el Río de la Plata y donde fuere en nuestro continente, vaya nuestro más sincero agradecimiento y nuestro abrazo a la distancia del tiempo. Su compromiso nos incentiva a imitarlo. Y a quienes tengamos a nuestro alrededor podemos expresarles hoy mismo este agradecimiento, porque lo que somos como cristianos, en buena parte lo somos gracias a ellos.

René Krüger

Romanos 16,1-16