Martes 26 de noviembre

 

No llores más, pues el león de la tribu de Judá ha vencido.

Apocalipsis 5,5

Comparto un testimonio:

“…Todo el día espero en ti, mientras mis fuerzas desfallecen… espero en tu silencio y tu paz. Vas a sanar mi alma cuando te guste, pues confié en ti. … No quiero torturarme más con mis pensamientos y preguntas, que me cercaron como espinas; Tú creaste mi alma por tu paz. Dios mío, no me abandonaste en ningún momento en mis tribulaciones. Confié en ti, y ahora espero tu consolación.” (Thomas Mertons)

Dios eterno, tú, conductor de todos los tiempos, ven a ayudarnos con tu espíritu.

Para que vivamos confiados en el futuro, que tú nos prometes; que no nos perdamos en el trajín y esfuerzo de todos los días, que tampoco nos consumamos en la oscura tristeza y desesperación. Tú tienes en tus manos vida y muerte, tiempo y eternidad, este tiempo y el futuro.

En esto confiamos, por Cristo Jesús, quien es nuestro Señor y her-mano.

Wilhelm Arning

Apocalipsis 5,1-5