Mensaje de la 43° Conferencia Sinodal de la IERP

 

Los delegados y las delegados ministeriales y laicos durante uno de los devocionales del sínodo. Foto: Eugenio Albrecht

A las Congregaciones de la IERP

A las Iglesias hermanas.

Que la Gracia y la Paz de nuestro Señor Jesucristo sea con Uds.

Bajo el lema “Que haya justicia y paz” nos hemos reunido los días 11 al 13 de Octubre de 2018 en la ciudad de Ramirez (Entre Ríos, Argentina), miembros delegados y miembros ministros de la Congregaciones y Distritos de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata de Argentina, Paraguay y Uruguay. Convocados bajo el tema “Que haya justicia y paz”.

La elección del tema “Que haya justicia y paz” es un eco del clamor de nuestros pueblos a la vez que una súplica que supone una fe esperanzadora de nuestras comunidades celebrativas y diaconales. Clamor y súplica que desde los más diversos lugares nos hicieran llegar mediante banderines. Banderines que colocados a la puerta del templo, en su ingreso era motivo de celebración y a su egreso motivo de compromiso asumido para ser embajadores de justicia y paz de ese Reino que esperamos en el horizonte de la humanidad.

En el compartir de unos/as con otros/as las realidades que nos desafían en la búsqueda de justicia y paz, descubrimos que la búsqueda adquiere diversos contenidos según los lugares que habitamos como Iglesia y en el contexto histórico actual. Desde ptroblemáticas sociales hasta problemáticas relacionadas con el cuidado de la creación. Y tomamos conocimiento de la dimensión que cobra la suma de pequeñas acciones de las diversas comunidades de nuestra iglesia.

En la iluminación bíblica sobre el tema descubrimos que el reclamo y clamor “que haya justicia y paz” es reclamo de nuestro propio Dios. Por un lado, a quienes son responsables de administrar la justicia. Con sentidos y contenidos de verdad, imparcialidad, igualdad, rectitud y sin sobornos. Como camino a la paz. Por el otro, el culto agradable a Dios es aquél que se articula con una busqueda sincera de la justicia en el escenario de la vida social. “Reprendan a los opresores! Hagan justicia a los huérfanos y defiendan los derechos de las viudas!” (Isaías 1,17).

La mirada de Jesús sobre la humanidad lo lleva a declarar la misericordia de Dios a quienes son los excluídos y más vulnerables: los pobres, los enfermos, las viudas, los niños, las mujeres… Su mirada compasiva sobre la multitud, como expresión del rostro amoroso de Dios, le hace revelar las “Bienaventuranzas” en las que se incluyen a los que tienen hambre y sed de justicia, a los trabajan por la paz y a los que son perseguidos por causa suya.

“Que haya justicia y paz”

Ramirez, Octubre de 2018.