Miércoles 15 de septiembre

¿Qué maldad están cometiendo, al profanar el día de reposo?

Nehemías 13,17

Estaban trabajando, produciendo vino y otros alimentos, y los llevaban a la cuidad para vender en el día de reposo. Esto, por supuesto, era contrario a la ley de Dios, al cuarto mandamiento: “Acuérdate del día de reposo.”

Cada uno de nosotros puede contar historias de cómo este tema fue tratado en su familia, en su iglesia y en su comunidad. El sagrado “no trabajar el domingo” nunca fue cumplido un cien por ciento. Porque, ¿qué van a hacer los enfermos en los hospitales? También el domingo necesitan atención. ¿Y las vacas en los tambos? Mi abuelo todavía era obligado a trabajar el domingo por la mañana en la fábrica. Y si hay un fuego, ¿acaso los bomberos no tienen que salir?

Por otro lado había comunidades en las que el domingo ni siquiera se podía comprar el diario o un caramelo y donde, si sí se lo hacía, se recibía el llamado de atención del pastor. Seguramente es importante hacer descansar el cuerpo y la mente para reflexionar sobre la vida. También es importante juntarnos como comunidad de fe para escuchar la palabra de Dios, para orar y cantar.

Lamentablemente el ritmo de nuestras vidas ha tomado un rumbo que en muchos sentidos no es sano: día de compras en los hipermercados es el “domingo”… el pan tiene que ser fresco el domingo… la cosecha no puede parar, ni siquiera en Navidad…

Pero tampoco sirve si voy a la iglesia el domingo para glorificar a Dios y el lunes, en la vida cotidiana, olvido todos los mandamientos. El mundo ha cambiado y va a seguir cambiando. ¡Busquemos el equilibrio donde el descanso y la glorificación a Dios no sean un agregado sino parte constitutiva de todos los días!

Detlef Venhaus

Nehemías 13,15-22

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