Miércoles 2 de mayo

 

 

Debemos prestar mucha más atención al mensaje que hemos oído, para que no nos apartemos del camino… Todas las cosas existen para Dios y por la acción de Dios, que quiere que todos sus hijos tengan parte en su gloria.

Hebreos 2,1 y 10

Los seres humanos somos en general débiles. Con frecuencia tropezamos y nos apartamos del camino, y cuando las cosas van bien en nuestra vida nos olvidamos de Dios, de Jesús. Y cuando estamos pasando por momentos malos nos desesperamos por buscar ayuda, y muchas veces terminamos recurriendo nuevamente a intermediarios secundarios como los ángeles

(Hebreos 1,5-14).

He aquí que gracias a que Dios quiere que gocemos de su gloria y no nos apartemos del camino, envió a Jesús, quien nos ayuda a discernir entre lo que es bueno y lo que nos aparta del camino. Además, el Señor está junto a nosotros para darnos fuerzas, consuelo y una nueva oportunidad, aun cuando los tropiezos vengan en los momentos de soledad, debilidad y angustia. ¡Ten fe, y no te apartarás del camino del Señor!

Jesús nos enseña que la fidelidad a Dios es el único camino que tenemos para salvarnos por medio de él. Porque el tener poder sólo viene de él, que siempre ha sido fiel con su pueblo, y se fundamenta en el amor.

Gloria al Padre, que es fuente de toda bendición; gloria a Cristo, su Hijo, que nos da la salvación y al Espíritu Santo que nos une en comunión. (Canto y Fe N° 296)

Rufina Rapp

Hebreos 2,1-10