Miércoles 22 de enero

 

Como dice la Escritura:

“Haré que los sabios pierdan su sabiduría y que desaparezca la inteligencia de los inteligentes”. 

1 Corintios 1,19

El texto dice algo bastante fuerte. ¿Por qué Dios iba a querer que alguien pierda la sabiduría o la inteligencia que posee?, ¿Acaso Dios quiere que seamos tontos?

No creo que se trate de eso. Dios quiere en su eterna sabiduría llenar- nos de conocimientos, pero a veces existen inconvenientes como el pre- concepto (pensando que ya sé todo sobre el tema y lo que se diga solo es un detalle), orgullo (decir que uno no puede cambiar porque sería dar la razón a otros aunque las Escrituras nos digan claramente que debemos cambiar) y soberbia (cuando creemos que somos mejores por tener cierto conocimiento, sea de la Biblia o sobre cualquier tema en general).

Estos tres puntos: preconcepto, orgullo y soberbia. No permiten que la palabra de Dios llegue a nuestros corazones. Seguro estamos pensando yo no tengo ninguno  de esos puntos  o tengo muy poco.  Pero,

¿quién no escuchó un sermón y dijo: “excelente esta reflexión justo lo que mi esposa/marido o vecino necesita escuchar”?

De eso nos habla el apostol Pablo; debemos llenarnos del mensaje de Dios como niños que nunca escucharon nada al respecto, así poder llenarnos de la palabra de Dios y vivir como verdaderos cristianos.

Dios te pido como humilde pecador que me perdones por ser orgulloso, pre conceptuoso y soberbio, te pido que me llenes de tu gracia para así poder vivir como el aprendiz de la vida que soy y vivirla de manera plena así como tú quieres. Amén.

Daniel Eduardo Heil Schreiner

1 Corintios 1,18-25