Miércoles 27 de marzo

 

Recuerda que ante el Señor nos hemos jurado amistad. El Señor es nuestro testigo.

1 Samuel 20,42

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El Valor de la amistad

Cuando emprendemos el viaje de la vida, vamos aprendiendo con las situaciones que nos cruzan acerca de quiénes somos, quiénes son y quién es él.

Generalmente nadie se sentó a explicarnos cómo hacer amigos. De qué manera mantenerlos y cómo actuar con ellos. Es algo que va surgiendo con la experiencia misma.

¿Quiénes son mis amigos? Esta es una pregunta que, más vale temprano que tarde, deberemos responder. ¿Qué es lo que los hace mis amigos? Y ¿cuál es mi responsabilidad en esa relación?

En la amistad que vemos entre Jonatán y David, surgen ciertos có-digos o valores que nos pueden ayudar a nosotros hoy.

Lealtad que perdura en el tiempo. Un amigo más allá de la distancia física o temporal, parece ser la persona de la que nos despedimos ayer.

Lo da todo. Se entrega completamente al vínculo de amistad que nos une. Incluso frenándonos cuando considera que es necesario por nuestro bien y nosotros por el de nuestro amigo.

Y si estos amigos están en la fe, es una muestra más de la bendición de Dios. Más que un amigo es un hermano. Ellos oran por nosotros, y yo puedo orar por ellos. Por el vínculo que nos une, que sea siempre fresco, a pesar de la distancia y el tiempo. Y porque Dios siempre los guarde en sus caminos.

Pablo David Carli

1 Samuel 20,24–21,1