Miércoles 4 de octubre

 

El que no toma su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.

Lucas 14,27

Compartimos el texto que nos propone Dietrich Bonhoeffer en su libro “El Precio de la Gracia”, en el que Jesús se ve obligado a poner en contacto a sus discípulos “con el sufrimiento por el seguimiento y vinculación a Cristo”. Sin embargo, esta comunicación imperativa comienza de una forma curiosa, con el hecho de que Jesús deja a sus discípulos en plena libertad diciéndoles…Si alguno quiere seguirme”. Deja de lado todas las otras propuestas que se les hagan.

El teólogo explica que en la expresión “Tome su cruz” no se trata de algo natural, ni siquiera entre los discípulos. No se puede forzar a nadie, no se puede esperar esto de nadie.

”Tome su cruz”… que los discípulos fueron preparados, por la gracia de Jesús, a escuchar estas palabras; hablándoles primero de la negación de sí mismo. Si sólo conocemos a él no conocemos ya los dolores de nuestra cruz, sólo vemos a él.

”Tome su cruz”… que el cristiano se transforma en portador de carga “llevad los unos la carga de los otros y así cumpliréis la ley de Cristo” (Gálatas 6,2).

Así como Cristo lleva nuestra carga, nosotros debemos llevar las de nuestros hermanos; el peso de mi hermano que debo llevar, no es solamente su suerte externa, su forma de ser ni sus cualidades, sino, en el más estricto sentido, sus pecados.

”Tome su cruz”. Jesús les dice a los discípulos que la cruz está preparada desde el principio; sólo falta llevarla. Cada uno tiene preparada su cruz que Dios le destina y prepara a su medida.

Por qué el sufrimiento es “lejanía de Dios”. El que se encuentra en comunión con Dios no puede sufrir. Jesús ha afirmado esta frase del Antiguo Testamento. Por esto toma sobre sí el sufrimiento del mundo entero y al hacerlo carga con toda la lejanía de Dios.

“Quien pierde su vida en el seguimiento, llevando la cruz, la volverá a encontrar en este mismo seguimiento, participando de la alegría suprema y de la felicidad en la comunión de la cruz con Cristo”…” Bajo su yugo tenemos la certeza de su proximidad y de su comunión. El seguidor que carga con su cruz encuentra a Jesucristo”.

Ana y Francisco Köstlin

Lucas 14,25-35; Canto y Fe – Himno Nº 280; Lecturas de referencia: Mateo 10,37-38; Marcos 8,34; Juan 12,26