MIércoles 6 de enero

Epifanía

Y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos salir su estrella y hemos venido a adorarlo.”

Mateo 2,2

Existe una frase que dice: “Algunos nacieron con una estrella y otros estrellados”. Los sabios vieron una estrella “especial”. Algunos dicen que no era una estrella, pero en el idioma de estos sabios era una estrella. Había algo en el cielo que daba como señal el nacimiento de Jesús. Ciertos textos judíos antiguos interpretaban esta estrella “especial” como símbolo del Mesías.

Durante la segunda guerra mundial en los Estados Unidos, era costumbre de las familias con un hijo sirviendo en el ejército, colocar una estrella en la ventana frontal de su casa. Cuando esta estrella era dorada significaba que este familiar había entregado su vida por su país.

Hace algunos años padre e hijo caminaban por las calles de Filadelfia. Al ver las ventanas llenas de estrellas el hijo preguntó a su padre su significado. Éste le explicó lo que significaba: las familias que habían entregado un hijo por su país colgaban esas estrellas como un homenaje. Padre e hijo siguieron caminando y llegaron a un predio vacío a fin de contemplar las estrellas de aquella noche. Una estrella “especial” y muy brillante se observaba en el cielo. El hijo al ver este precioso espectáculo comentó:

“Mira papá, Dios también debió haber dado a su Hijo porque hay una estrella colgada en su ventana.”

“Es verdad, hay una estrella en la ventana de Dios. ¿Te das cuenta de lo que hizo Dios por nosotros? Entregó a su Hijo por toda la humanidad.”

Querido Jesús, que toda la humanidad pueda reconocerte como su Salvador. Amén.

Emiliano Torres

Salmo 72,1-7.10-14; Isaías 60,1-6; Efesios 3,1-12; Mateo 2,1-12

Agenda Evangélica: Salmo 72,1-3.10-12; Isaías 60,1-6 (P); Mateo 2,1-12; Efesios 3,1-7

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