Cuando un país se torna suelo fértil para reconstruir la vida

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A propósitos de los refugiados provenientes de Siria a la República Oriental del Uruguay

Antecedentes

En abril del presente año, el presidente José Mujica dio a conocer la voluntad del gobierno uruguayo de recibir a refugiados sirios que se encuentran asentados en un campamento del Líbano. Como todos sabemos, por causa de la guerra civil y según datos de las Naciones Unidas, desde marzo del año 2011 y hasta ahora en Siria han fallecido unas 150.000 personas y otras 2,6 millones se han visto obligadas a abandonar el país ¡Toda una catástrofe de enormes e incalculables dimensiones!

 En efecto, a raíz de una visita realizada en el mes de marzo por autoridades de la cancillería uruguaya al campamento de refugiados sirios en el Líbano, comenzaron a pensar fuertemente en la idea de recibir un grupo de ellos, dentro de las capacidades del país. Especialmente menores de edad, víctimas de un sistema que además de matar,  desplaza y expulsa a la gente de sus lugares normales de vida desintegrando así, sus lazos familiares, sociales y económicos. Para ir al encuentro de esta iniciativa, el Uruguay tiene a su disposición la Ley de Refugio de 2007 que dispone los instrumentos jurídicos para atender las necesidades humanitarias de quienes se sienten violados en sus derechos fundamentales, víctimas de conflictos de distinta naturaleza y que solicitan acogerse a ese estado en el país.

A fin de concretar esta iniciativa, el Secretario de Derechos Humanos de la Presidencia, Javier Miranda, explicó los diálogos mantenidos con los funcionarios del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en su sede en Suiza, a fin de avanzar en la consideración y concreción de este proyecto de carácter humanitario. Se fija así la cantidad de personas por una parte y trabajando por su inserción e integración como así también en los criterios que las mismas deberán cumplimentar para tal efecto, por otro.

 ¿De qué se trata?

 En primer lugar se trata de dar refugio a un total de 120 personas, la mayoría en un estado de vulnerabilidad total. Serán familias, niños huérfanos solos, unos y otros acompañados por adultos en distintas condiciones según informara el Canciller de Relaciones Exteriores, Luis Almagro. De ellos, al menos, el 60% deben ser menores de edad, el eslabón más frágil, débil y expuesto del desplazamiento forzado de personas. Casi todos son musulmanes que han pedido ser aceptados como tales en las entrevistas mantenidas y un gran porcentaje es analfabeto.

En segundo lugar, los aspirantes a reasentarse en el Uruguay, deben ajustarse a los criterios establecidos entre el gobierno uruguayo y el ACNUR, a saber:

 a)    Que sean núcleos vulnerables,

b)    Que el 60% sean menores de 18 años de edad,

c)    Que al menos uno de sus integrantes esté en condiciones de trabajar,

d)    Que preferentemente procedan del medio rural, y

e)    Que alguno de sus miembros sea víctima o testigo de torturas.

 Con estos criterios, desde el mes de agosto el gobierno ha analizado las características de las personas preseleccionadas por ACNUR habiendo identificado ya a las que han sido aceptadas en este programa.

 Luego de las entrevistas mantenidas con las personas interesadas, se llegó a conformar un grupo que actualmente reside en el valle del Bekaa, una de las zonas de Líbano que recibió más refugiados procedentes del área rural de Damasco, donde previo a la guerra se dedicaban al cultivo de cereales, hortalizas, frutas y olivos, así como a la cría de ganado ovino, entre otras actividades.

 Mientras se selecciona el grupo a partir de las personas entrevistadas por las autoridades uruguayas, el Secretario de Derechos Humanos de la Presidencia, Javier Miranda trabaja en la experiencia desarrollada por el gobierno Sueco en la implementación de programas de reasentamiento de refugiados sirios a fin de darle un sentido positivo a este emprendimiento encarado con tanta convicción y sensibilidad.

 ¿Cuándo estaría llegando el primer contingente?

 Al tiempo que el país se prepara para recibirlos y si bien se había dicho que el primer grupo estaría llegando a Montevideo a finales de setiembre, problemas con los vuelos de Air France desde el Líbano lo han demorado hasta el 8 ó 9 del presente mes de octubre. Para su concreción, la Secretaría de Derechos Humanos de la Presidencia de la República está trabajando con la Organización Mundial para las Migraciones (OIM). Será el traslado de las primeras 42 personas que llegarán al Uruguay y que conforman cinco familias, de las hasta 120 que vendrán. Se trata de una familia de 14 integrantes, otra de 12, dos de seis y una de cuatro. Se caracterizan por ser familias numerosas y con muchos niños en edad escolar y adolescentes.

 Todas estas personas que huyen de la guerra civil en Siria, serán refugiadas en el país a instancias del gobierno uruguayo. En estos momentos ya se sabe dónde se alojará al primer grupo. Mientras tanto se continúa trabajando las posibilidades para su reinserción definitiva en el país una vez superado el proceso de adaptación, básicamente el conocimiento del idioma español, la obtención de la documentación necesaria para vivir en el país y las posibilidades educativas y laborales que se les ofrecen.

Desafíos que plantea

 Esta iniciativa del Uruguay, motivada por una profundísima sensibilidad en medio de un conflicto tan grande como el que se ha planteado desde hace tanto tiempo en Siria (y toda la región circundante), honra su tradición de país de Refugio para quienes sufren por la violación de sus derechos. Con esta medida, busca espera poder inspirar a otros gobiernos del continente para que se sumen como espacios de reconstrucción de vínculos y de posibilidades de vida para las víctimas de la guerra en Siria.

 Una de las condiciones interpuestas por las personas entrevistadas y que estarán llegando estos días (en su mayoría son musulmanes) fue la del respeto a su confesión religiosa. Es de destacar que, en medio de un conflicto tan violento y destructivo, quienes buscan salir no lo hagan a “cualquier precio”. En medio de tanta fragmentación y pérdidas, mantienen conciencia de su espiritualidad, sus derechos y demandan, en consecuencia, el respeto que se merecen. No todos los musulmanes defienden y apoyan el Estado Islamico, lo sabemos. Hay “islamismos” como hay “cristianismos” y “judaísmos” (por nombrar sólo tres de las muchas corrientes religiosas que atraviesan vastas zonas del planeta).

 En medio de una guerra donde la religión es solamente una excusa, los “inocentes de la tierra” demandan el respeto a sus creencias. Porque es lo único que no le han podido quitar, porque les da seguridad en el paso que están dando y porque están convencidos que será de esa fuente donde beberán al momento de comenzar a echar raíces en otro suelo, otra patria.

 Cuando uno lee sobre las horribles condiciones de vida a las que están siendo sometidas millones y millones de personas, obligadas a abandonar su casa, sus animales,  aldea y sus familias en cualquier lugar del planeta (sea por causas climáticas, de guerras, pestes, y/u otras), iniciativas como la del Uruguay no pueden ser menos que saludadas y acompañadas.

 La fe de los musulmanes, hermanos del tronco de Abraham, padre común, espera gestos de acercamiento y de encuentro. Para vencer la intolerancia, desterrar los fundamentalismos y permitirnos una vida en justicia en medio de la diversidad con la que Dios nos ha enriquecido y bendecido a todos. Especialmente para desenmascarar juntos las verdaderas causas de las guerras y los conflictos que tan gravemente hieren nuestra conciencia y condición humana.

 P. Juan Abelardo Schvindt



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