Durmiendo con el enemigo

armasLa sociedad norteamericana duerme junto a su peor enemiga, ella misma. Una vez más las noticias provenientes desde Estados Unidos nos sorprenden y aterran. Ayer once heridos, hace una semana trece asesinatos en pocos minutos aparentemente sin otra causa que las ganas de matar. Este año 2013 ya son varios los hechos parecidos. Supuestos ‘locos’ toman sus armas y salen a matar y matan. No sería de extrañar que las personas muertas en estas masacres sumen más víctimas que los caídos en los diferentes frentes donde EE.UU. tiene tropas. Hiper armados, con las tecnologías de seguridad más desarrolladas del mundo y mejor distribuidas, con investigadores, mecanismos de prevención y todo lo imaginable por las series televisivas y no consiguen frenar, prevenir ni evitar estas masacres.

¿Por qué no probar el camino inverso? Desarmarse, controlar menos, perseguir menos, quizás resulte en menos muertes.

El profeta y el apóstol se unen en una idea fundamental:

“Ellos sembraron vientos y cosecharán tempestades…”

Oseas 8,7

“Lo que se siembra, se cosecha. El que siembra en los malos deseos, de sus malos deseos recogerá una cosecha de muerte. El que siembra en el Espíritu, del Espíritu recogerá una cosecha de vida eterna.”

Gálatas 6,7 – 8

 

Hago estas reflexiones pensando en que nuevamente estamos debatiendo como sociedad si bajar o no la edad de imputabilidad.

Sembremos cárceles llenas con menores cada vez más jóvenes, ¿qué cosecharemos en diez años?

 

 

Carlos A. Duarte, pastor presidente

Iglesia Evangélica del Río de la Plata

20/09/2013