Nochebuena: camino a la paz

bornPues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, que es Jesucristo” (1 Corintios 3,11)

Comenzamos un nuevo año litúrgico. Adviento marca la esperanza en la próxima venida de nuestro Salvador Jesucristo, fundada en el nacimiento de Jesús de Nazaret. Dios nace en la penumbra de la Historia y se somete a las leyes que Él mismo ha creado. A eso, tradicionalmente, lo llamamos Nochebuena; es buena porque en medio de la noche María ‘alumbra’ -saca a la luz- al Hijo de Dios e ilumina nuestras existencias con la esperanza de que con su regreso sobrevendrá un mundo pleno de paz, justicia, vida en plenitud.

En Adviento, un extremo se toca con el otro. El nacimiento de Jesús cumple las promesas del Antiguo Testamento y nos anima a confiar en las promesas del Resucitado. Entre un extremo y el otro está la Iglesia con su caminar, con su testimonio y proclamación a través de la predicación y de la solidaridad con el prójimo. Las fiestas de Navidad con sus cantos, luces, comidas, alegría y con la centralidad de los niños nos hablan de forma simbólica pero a la vez concreta de ese nuevo mundo anunciado por Jesús durante su vida.

Meditemos juntos sobre el significado de los relatos que narran el advenimiento y nacimiento de Jesús para reflexionar sobre nuestra manera de ser ‘su’ Iglesia en el Río de la Plata.

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta…” (San Mateo 1,22)

Somos portadores de una espiritualidad profundamente bíblica. El nacimiento de Jesús, su importancia mesiánica estaba anunciada por los profetas. Si deseamos ser su iglesia entonces debemos buscar y leer en toda la Escritura para interpretar nuestra misión hoy en día. La importancia de María no está tanto en su virginidad sino en que ella se inscribe en la larga lista de personajes que cumplen con lo que Dios ha ‘planificado’ para la salvación de la humanidad. En ella (y en otros) se cumple lo que el Señor dijo por medio de los profetas. El mismo Jesús resucitado insiste en este aspecto de permanecer vinculados a la Biblia por medio de su lectura e interpretación cuando le dice a los peregrinos de Emaús: “Luego se puso a explicarles todos los pasajes de las Escrituras que hablaban de él, comenzando por los libros de Moisés y siguiendo  por todos los libros de los profetas” (San Lucas 24,27).

Si pretendemos ser Iglesia de Jesucristo debemos dejarnos enseñar por Jesús, a través del Espíritu Santo, sobre el significado de la Biblia para nuestros días.

Anhelo ecuménico

La vocación de ser Uno en Cristo es proporcional a la capacidad de aceptar las diferencias y los diversos orígenes de quienes participan en la vida de la Iglesia. Así, en la noche del nacimiento de Jesús se acercan pastores que han sido advertidos por los ángeles. Según Mateo, unos días después vinieron reyes o sabios de Oriente a traer ofrendas y regalos para Aquel que la estrella anunció como el Mesías o Rey de los judíos. Jesús está donde hay lugar para todos y en su nacimiento es adorado por lo más bajo y lo más alto de la sociedad de su tiempo. En ambos relatos hay una amplitud social y religiosa imposible de disimular.

Vida de servicio a la vida

Jesús, antes de nacer, en su camino hacia la vida, conoce la discriminación. Es rechazado en el mesón y María debe dar a luz en un establo. ¿Cuántas personas sufren discriminación actualmente por diferentes motivos? Del dueño del establo no se dice nada en los Evangelios, pero su tolerancia es el origen de la obra diacónica por excelencia, ya que recibe al Hijo de Dios en medio de una humanidad que discrimina tanto como auxilia. Esta edición tratará el tema del HIV–Sida y la Campaña Hora de Obrar dedicada a ‘Nuestra huella ecológica’. Tratamos estas temáticas porque están vinculadas a la Navidad. El HIV–Sida es motivo de discriminación de las personas que portan ese virus. Es verdad que se ha mejorado mucho y la asistencia del Estado es activa y cuidadosa en el sentido de no herir susceptibilidades, pero también es verdad que la discriminación existe y para los portadores es sumamente difícil conseguir trabajos dignos y reconocidos.

En los últimos doscientos años la urbanización y el aumento de la población mundial han profundizado la huella ecológica del presente; y cuanto más hondo pisamos, más difícil será dar marcha atrás y reparar lo que se ha destruido de la Creación. Es posible recuperar dos hectáreas de selva en apenas veinte años, pero para recuperar doscientas hectáreas se necesitarán más de doscientos años. A mayor área deforestada, más tiempo para su recuperación plena. Por eso urge comenzar hoy, aunque nuestra generación no vea el resultado esperado.

Porque nuestro Dios, en su gran misericordia, nos trae de lo alto el sol de un nuevo día, para dar luz a los que viven en la más profunda oscuridad, y dirigir nuestros pasos por el camino de la paz” (San Lucas 1,78 – 79)

Nuestro Adviento, el de 2014, es el nuevo día que anuncia Zacarías en su bellísimo himno. Con él deseamos dar testimonio que no estamos condenados a vivir en guerras aparentemente eternas, que es posible desarmar las bombas del prejuicio y la discriminación, que los niños tengan la última palabra con sus obras navideñas y en las mesas tengamos invitados a personas que no nos merecen pero que somos capaces de amar porque ‘Otro’ nos amó primero. Urge a la humanidad repensar sus hábitos de consumo. No por mucho tirar somos más felices, ni nos sentimos mejor. Cosas simples como una caricia, un abrazo, una sonrisa, valen más que mil regalos; no es mucho pedir ni mucho dar. Es simplemente algo tan sencillo y milagroso como el nacimiento de un niño o el sol de un nuevo día para alumbrar el camino de la paz.

¡Felices Fiestas y un bendecido 2015!

 

Carlos A. Duarte
Pastor presidente



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