¿Tendrán los compromisos adquiridos en Doha, algún significado en Argentina?

Desde Doha, finalizando ya la segunda y última semana de la COP 18 acá en Doha, continuo haciéndome la misma pregunta de siempre: ¿Tendrá algún efecto en Argentina lo que pase acá, en Doha?

En conjunto con otros países en vías de desarrollo, la delegación argentina vino a negociar un nuevo acuerdo legalmente vinculante, para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero ahora la pregunta que me hago es la siguiente: ¿tendrá algún efecto en Argentina el nuevo compromiso que se haga en esta COP18? Personalmente creo que el principal problema va por otras vías.

Creo, que como país reconocido mundialmente como ‘en vías de desarrollo’, estamos más preocupados por desarrollarnos que por nuestro ambiente, estamos más centrados en la prosperidad a corto plazo que por el daño a largo plazo que le estamos produciendo a nuestros ecosistemas. Si bien no somos uno de los países que más emisiones de CO2 tiene, eso no significa que no debemos preocuparnos por el efecto a nivel global que tienen estas emisiones.

En nuestro país, de algún modo demostramos estar preocupados por avanzar en materia de ambiente y derechos humanos, sobre todo a través de leyes: tenemos una larga lista de leyes y decretos -empezando por la constitución nacional- que protegen a la población y al ambiente, y, de hecho, estamos teniendo cada vez más leyes. Pero a pesar de estos avances en materia legislativa, no estamos demostrando mucho esfuerzo por llevar esto a la práctica, a las políticas.

Pero esta falta de aplicación de leyes por parte del Estado Argentino, no es toda la historia. Tenemos numerosos casos en los que las políticas estatales contradicen las leyes, posiblemente por miedo a no llegar nunca a ser un país económicamente desarrollado, y estamos permitiendo que empresas extranjeras inviertan en nuestro país, explotando los recursos naturales y humanos, y llevándose las riquezas a otros sitios del mundo.

Y dejen que comparta algunos ejemplos de esto:

  • Permitimos el establecimiento de minas a cielo abierto en las cordilleras.
  • Permitimos que espacios públicos sean utilizados para intereses privados.
  • Permitimos la devastación de áreas naturales para establecer zonas de consume masivo, como son los shoppings, y principalmente para la producción masiva de alimentos (que, dicho sea de paso, utiliza agroquímicos que están prohibidos en muchos otros países).

Está claro entonces, que es nuestro deber como ciudadanos de nuestros respectivos países, pero también como ciudadanos del mundo reclamar por políticas que sean coherentes a las legislaciones, pero también está claro, que como luteranos, nuestro deber está en casa, empezar a cuidar el ambiente desde nuestras comunidades, dar el ejemplo.

Por mi parte, estoy realmente contento de tener la oportunidad de participar en este importante evento, y espero que las negociaciones prosperen a favor de querida y única tierra, la creación de Dios, y no a favor de unas pocas empresas.

Nahún Stürtz es el Coordinador General Juvenil de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata, y miembro de la delegación de la Federación Luterana Mundial a la conferencia de cambio climático, COP18.

Fuente: Blog de la Federación Luterana Mundial, Departamento de Juventud – lwfyouth.org



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