Octavo domingo después de Pentecostés

 

Escrito por Norberto Rasch

Himno

INVOCACIÓN

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Nuestra ayuda es en el nombre del Señor quien hizo los cielos y la tierra.

“Pues el Señor haciendo honor a su nombre, no los abandonará, porque quiere que ustedes sean su pueblo. Ustedes solo tienen que respetar al Señor y rendirle culto con verdad y de todo corazón, teniendo en cuenta lo mucho que Él ha hecho por ustedes”. (1° Samuel 12,22.24)

Oficiante: ¡Vengan y adoremos al Señor…!

Respuesta:

Opción 1 (liturgia antigua): Gloria sea al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era al principio es ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén

Opción 2: (ver en): Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

CONFESIÓN

Señor estamos todos aquí reunidos en este culto, tu pueblo, tu congregación. Nuestra comprensión y análisis son muy limitados a la hora de reconocer nuestra situación ante ti, pero Tú sabes cuáles son nuestros pensamientos y dificultades. Como nos pesan y dificultan nuestro camino hacia ti y nuestro prójimo los traemos ante ti orando en silencio…

…………

O: ¡Señor, ten piedad…!

R:

Opción 1 (lit.  antigua): Dios ten piedad de nosotros. Cristo ten piedad de  nosotros. Dios ten piedad de nosotros

Opción 2 (ver en):     Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

ANUNCIO DEL PERDÓN

Como guía para una vida que agrade a Dios escuchen lo que dice la escritura:…

“Uds. antes vivían en la oscuridad, pero ahora por estar unidos al Señor viven en la luz. Pórtense como hijos de la luz”. (Efesios 5,8.9.)

O: Gloria a Dios en las alturas...

R:

Opción 1 (lit.  antigua): Y paz en la tierra para los hombres de buena voluntad. Amén.    Amén. Amén.

Opción 2 (ver en):     Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

SALUDO

O: El Señor sea con ustedes.

R: Y con tu espíritu

ORACIÓN

Señor tu congregación está reunida, no solo aquí sino en el mundo entero. Es por ello que te pedimos tu presencia y bendición para todos aquellos que están reunidos en tu nombre. Queremos sentirnos unidos a ellos en un solo canto de adoración y oración, unidos en una sola fe. Te pedimos por aquellos para quienes el reunirse constituye un peligro. Cuídalos y protégelos.

Enséñanos a estar más conscientes de las libertades que nosotros gozamos, que nuestra fe la podemos profesar libremente y dar testimonio de ella. Que nuestra escucha atenta a tu palabra sea señal de agradecimiento. Amén.

Amén

LECTURAS BÍBLICAS

Salmo 128

Génesis 29, 15 – 28

Romanos 8, 26 – 39

Mateo 13, 31 – 33; 44 – 52

R:

Opción 1 (lit.  antigua): Aleluya. Aleluya. Aleluya!

Opción 2 (ver en):     Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

CREDO

CREDO APOSTÓLICO:

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra del Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso, y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa iglesia cristiana, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable. Amén.

Himno

SERMÓN

Himno

ORACIÓN DE INTERCESIÓN

Señor finaliza este tiempo en que estuvimos reunidos, pero lo que hemos vivido, escuchado y aprendido lo queremos llevar a nuestras tareas diarias. No solo a nuestros hogares sino a toda tu comunidad.

Haz de nosotros personas alegres y dispuestas a estar a tu servicio en aquellos lugares que consideres que podemos servir. No permitas que nos quejemos o nos escudemos en nuestra inoperancia, en nuestro pequeño número, o en la falta de influencia. Mas bien te rogamos tener claridad en que no somos nosotros los que construimos tu Reino, sino que eres tú con tu poder. Por ello deja en nosotros latente la necesidad de buscar tu palabra y de esperar en tus promesas.

Danos el don de la alegría y muéstranos que muchos de los problemas con los que nos amargamos en realidad son minúsculos. Permítenos aprender de una vez por todas que la vara con que tu mides no es aquella con la que nosotros medimos.

Te pedimos por nuestros prójimos a los que nosotros, que tan livianamente nos consideramos salvos y en el buen camino, damos por perdidos. Te pedimos por todos aquellos que alguna vez se congregaron con nosotros, y que por distintos motivos se han alejado, no solo de nuestro medio sino de la fe en ti como único salvador. Permite caminos de reencuentro. Por todos aquellos que fueron bautizados, confirmados y participaron alguna vez de la Santa Cena, y que ahora no la valoran al punto de no desearla más. Por todos los que te dan la espalda. Muéstranos caminos para ir a su encuentro y dar testimonio de ti. Y a los lugares adonde nosotros no llegamos te pedimos que llegue tu mano tendida para el reencuentro con la verdad, con tu verdad.

Señor en nuestro medio hay grandes bolsones de necesidad y de angustia. Te pedimos que seas consuelo para los afligidos y que nosotros podamos ser portadores de tu palabra y la acción de testimonio que la acompañe.

Pensamos en particular en aquellos que sufren la violencia en sus familias, en padres que no se entienden y pelean frente a sus hijos. En aquellos que ya no tienen padres y viven en las calles o que han sido abandonados a su suerte por ellos. Te pedimos por las personas con discapacidad, los grandes silenciados y olvidados de esta sociedad y de nuestra comunidad.

También te pedimos por aquellos a quienes no les alcanzan sus ingresos para cubrir las necesidades mínimas en las casas.

Te pedimos por aquellos que han caído en la desgracia de la droga o el alcoholismo, por los que son esclavos de cualquier adicción que los destruye como seres humanos. Que el encuentro contigo en esa miseria  les de una nueva oportunidad, y si Tú los guías hacia nosotros permite que seamos dignos de ti recibiéndoles en nuestra comunidad.

Señor para todo esto necesitamos tu fuerza y tu espíritu. Bendícenos enviándolo hacia cada uno de nosotros. Amén.

PADRENUESTRO

Padrenuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén

BENDICIÓN

Amén, amén, amén

Himno