Primer Domingo de Cuaresma (Invocavit)

 

Escrita por Norberto Rasch

Himno

INVOCACIÓN

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Nuestra ayuda es en el nombre del Señor quien hizo los cielos y la tierra.
“El que vive bajo la sombra protectora del Altísimo y todopoderoso dice al Señor: tu eres mi refugio, mi castillo Dios, en quien confío, pues el manda sus ángeles a que te cuiden por dondequiera que vayas. Te levantarán con sus manos para que no tropieces con piedra alguna”. (Salmo 91,1+2-11+12)

Oficiante: ¡Vengan y adoremos al Señor…!
Respuesta:
Opción 1 (liturgia antigua): Gloria sea al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era al
principio es ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Amén.
Opción 2: (ver en): Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

CONFESIÓN

No es culpa tuya, Señor si siempre estamos huyendo de ti y de nosotros mismos. Tu nos ofreces protección y seguridad, pero nosotros nos dejamos quitar el aliento por las cosas vanas y pasajeras de esta vida moderna, donde todo es pasajero: el dinero, el poder las apariencias…es por eso que estamos tan vacíos de las cosas esenciales que hacen a la vida.

Señor Déjanos ver una y otra vez con claridad que tus intenciones para con nosotros no son tan efímeras y pasajeras. Ayúdanos a creer y a confiar en ti. Perdónanos nuestro alejamiento de la verdad y la vida.

O: ¡Señor, ten piedad…!
R:
Opción 1 (lit. antigua): Dios ten piedad de nosotros. Cristo ten piedad de nosotros.
Dios ten piedad de nosotros.
Opción 2 (ver en): Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

ANUNCIO DEL PERDÓN

Dios responde a nuestro pedido de perdón, nosotros debemos comprender que es un anuncio personal que hace a cada uno de nosotros:
“He visto su conducta pero lo sanaré‚ y le daré descanso y tranquilidad completa. Yo consolaré‚ a los tristes. La palabra del Señor es verdadera sus obras muestran su fidelidad”. (Isaías 57,18 – Salmo 33,4)

O: Gloria a Dios en las alturas…
R:
Opción 1 (lit. antigua): Y paz en la tierra para los hombres de buena voluntad.
Amén. Amén. Amén.
Opción 2 (ver en): Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

SALUDO

O: El Señor sea con ustedes.
R: Y con tu espíritu

ORACIÓN

Señor te rogamos ahora que nos hables de tal manera que tu palabra sea respuesta a nuestros cuestionamientos. Que acierte en nuestros temores y fortifique nuestra fe.

Te agradecemos por este Espíritu comunitario del que todos tenemos parte y por el que todos somos responsables en este culto. Te pedimos especialmente por los que no pudieron venir por estar enfermos o ya muy ancianos y no tienen quien los acerque. También te pedimos por los que siempre tienen una buena excusa para no venir. Te pedimos por aquellos que se han alejado de ti. Sé tú más fuerte y poderoso que las evasivas y las excusas. Haz un milagro en los corazones de todos, para acercarnos todos a ti.

Amén

LECTURAS BÍBLICAS

Salmo 32
Génesis 2,15-17; 3,1-7
Romanos 5,12-19
Mateo 4,1-11

R:
Opción 1 (lit. antigua): Aleluya. Aleluya. Aleluya.!
Opción 2 (ver en): Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

CREDO

CREDO APOSTÓLICO:
Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra del Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso, y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa iglesia cristiana, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable. Amén.

Himno

SERMÓN

Himno

Querido Padre Celestial, vinimos a este culto con la esperanza de que tu palabra nos llegue y produzca los cambios necesarios en nosotros para que nuestra vida sea digna de ti. Hemos escuchado algunas cosas que nos incomodaron pues agreden nuestras seguridades y comodidades. Otras que se contraponen con nuestras opiniones o con el juicio que nos hemos formado sobre la vida misma. Guárdanos de querer escuchar siempre lo que nos gusta o conviene, de querer escuchar siempre sobre tu amor y misericordia sin querer tomar en cuenta las responsabilidades que ello trae para cada uno de nosotros. Bendícenos dándonos corazones y oídos abiertos para escuchar siempre todos tus mensajes.

Conocemos bien nuestra costumbre de encasillarnos mutuamente en buenos y malos, fuertes y débiles, creyentes y no creyentes…
Perdónanos nuestra altanería y soberbia de creernos siempre entre los mejores.

Perdónanos que siempre tengamos prejuicios. Permítenos reconocer que en realidad somos una mezcla de ambas cosas y que tú así lo reconoces, como así sabes lo alejados que a veces estamos de ti con nuestros pensamientos y con los hechos que ellos encausan. Concédenos paciencia entre nosotros y mucho amor y perdón para aprender a convivir. Danos todos los días tu palabra como el pan diario. Te pedimos tu Palabra para que:

Nos cambie cuando nos toque, y que no nos pongamos enojados o impacientes cuando a otros toque primero.
Que cuando nos toque no seamos engreídos o nos hagamos los sordos.

Te pedimos tu bendición para todos los que amamos y queremos y que aprendamos a perdonar a quienes consideramos que están en falta con nosotros.
Te pedimos por los que están enfermos, acompáñalos y cúralos de sus dolores y males.
Te pedimos por los que se rehabilitan, concédeles la energía necesaria y muéstrales que a pesar de su situación la vida tiene un sentido profundo, más allá de la contingencia física.
Te pedimos por los que están solos, por los sordos y ciegos de corazón.
Te pedimos por la Junta Directiva de nuestra iglesia y por la Comisión Directiva de la congregación. Te pedimos por todas las filiales y por los que en nuestra iglesia tienen responsabilidades, grandes o pequeñas
Te traemos en la oración íntima y silenciosa lo que brota de nuestro corazón…

PADRENUESTRO
Padrenuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén

BENDICIÓN

Amén, amén, amén

Himno