Quinto Domingo después de Epifanía

 

Escrita por Norberto Rasch

INVOCACIÓN

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Nuestra ayuda es en el nombre del Señor quien hizo los cielos y la tierra.

Nuestro Señor Jesucristo dice: “Yo que soy la luz, he venido al mundo para que los que creen en mi no se queden en la oscuridad”. (Juan 12,46)

Oficiante:              ¡Vengan y adoremos al Señor…!

Respuesta:

Opción 1 (liturgia antigua): Gloria sea al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era al

                              principio es ahora y siempre por los siglos de los siglos.

                              Amén.

Opción 2: (ver en):           Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

CONFESIÓN

Señor, ¿de qué depende que tú hayas traído la luz al mundo y que en el mundo siga habiendo tan poca claridad y reinen las tinieblas por doquier?

Si nos miramos a nosotros mismos…tampoco hemos cambiado mucho a pesar de saber de este tu anuncio.

No hemos cambiado…quizás sea allí donde debemos buscar la falla y luego preguntar por el mundo.

Buscamos siempre justificarnos, tener lo mejor, tener la razón y consideramos que la justicia está de acuerdo con nuestra opinión. A pesar de todo ello tampoco encontramos la paz y el sosiego.

Señor tómanos de la mano y sácanos del letargo, de la búsqueda de las culpas ajenas, y quítanos las anteojeras para poder abrirnos a la verdadera vida, la vida que tú pretendes para nosotros. Déjanos estar agradecidos por las cosas importantes de esta vida.

O:                  ¡Señor, ten piedad…!

R:

Opción 1 (lit.  antigua):       Dios ten piedad de nosotros. Cristo ten piedad de nosotros.                                   Dios ten piedad de nosotros.

Opción 2 (ver en):                 Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

 

ANUNCIO DEL PERDÓN

La grandeza de Dios se manifiesta en que a cada uno que llama le recibe con los brazos extendidos. Si de ello alguno tiene dudas, escuche lo que está escrito:

“El señor tu Dios los amará, los bendecirá y los hará crecer en número”. “Pero conozcan mejor a nuestro Señor y Salvador Jesucristo y crezcan en su amor”.             (Deuteronomio 7,13; 2ª Pedro 3,18)

O:                  Gloria a Dios en las alturas...

R:

Opción 1 (lit.  antigua):       Y paz en la tierra para los hombres de buena voluntad.

                              Amén. Amén. Amén.

Opción 2 (ver en):           Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

SALUDO

O: El Señor sea con ustedes.

R: Y con tu espíritu

ORACIÓN

Señor a todos nos has regalado la luz para la vida y deseas que en todos se transforme en una antorcha reluciente. En todos nosotros has puesto la semilla de la fe con la esperanza de que cayendo en buena tierra crezca y de fruto.

Repítelo una y otra vez, pues a veces parece que la luz se apaga y la semilla parece perder la lucha por crecer.

Permite que tu Palabra hoy haga un nuevo milagro.

Amén

LECTURAS BÍBLICAS

Salmo 112,1-9,(10)

Isaías 58,1-9a, (9b-12)

1ª Corintios 2,1-12, (13-16)

Mateo 5,13-20

R:

Opción 1 (lit.  antigua): Aleluya. Aleluya. Aleluya.!

Opción 2 (ver en):     Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

CREDO

CREDO APOSTÓLICO:

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra del Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso, y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa iglesia cristiana, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable. Amén.

Himno

SERMÓN

Himno

ORACIÓN DE INTERCESIÓN

Señor nuestra oración está dirigida a ti en el sentido de que el culto que iniciamos hoy podamos incorporarlo de tal manera que nuestra vida de los próximos días sea una continuación del mismo, en el trabajo, en nuestras casas y en el vecindario.

Permite que lo podamos concretar con eficiencia sabiendo que tu estas presente, en lo cotidiano y en nuestro corazón. Cuando tengamos dudas, no permitas que dudemos en preguntar por tu voluntad.

Concédenos una nueva visión para las cosas, ponlas bajo tu luz. Es importante que tu presencia se vea reflejada en cada una de nuestras vidas y de los espacios en que se desarrollan. En nuestras relaciones: renueva los lazos y fortalece a los que ya existen.

Concédenos el don de percibir cuando es necesario un toque de alegría en la vida de alguien o cuando debemos ser respetuosos de sus lágrimas. Te encomendamos a los enfermos en nuestra comunidad, sea que están en su casa o en el hospital. Que sientan tu presencia y de que no los hemos olvidado, pues eso seguro que los fortalecerá. Acompaña a los médicos, enfermeras y auxiliares, para que no solo curen dolores y enfermedades del cuerpo sino que con su amor y dedicación sanen también las dolencias del alma.

Te pedimos por consuelo para quienes han perdido seres queridos y ahora deben seguir sus caminos por esta vida en soledad. Ábreles las puertas a otros corazones, a otras familias para que se mitigue su dolor y su tristeza. Te pedimos por los que sufren discapacidades, por los que son conscientes de ello y por los que no perciben su realidad. Ábrenos los ojos para percibir esas duras realidades y podamos brindar nuestra ayuda, a veces simplemente no mirando hacia otro lado.

Acompaña a nuestra juventud. Y a los niños. Están tan expuestos a las agresiones de nuestro medio, a las falsas promesas del consumismo, que a veces tememos por su integridad psíquica. Acompáñalos en aquellos momentos en que están fuera de nuestro alcance. Bendice y fortalece a los maestros, a los consejeros, a los coordinadores de grados…

Acompáñanos a todos en la semana que comienza. Protege a todos los seres que amamos, sea que estén lejos o cerca y permite que todo lo que hagamos pueda ser puesto en tu presencia.

PADRENUESTRO

Padrenuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén

BENDICIÓN

Amén, amén, amén

Himno