Sábado 28 de marzo

 

De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.

Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad.

Marcos 13,28.33.36-37

Vivimos en un mundo confuso. Mejor estábamos antes repetían mis abuelos (y eso decían en los 60), el mundo no cambiaba tan rápido… qué dirían ahora…

Si vivimos en un mundo en que todo está patas para arriba un día y al otro está dado vuelta. No captamos un nuevo avance en la tecnología que ya está superado. También la naturaleza está sujeta a este cambio dramático. El cambio climático producido por la forma de vida actual en todas sus dimensiones hace que hasta las viejas verdades de la Biblia queden desactualizadas.

En mi casa tengo una higuera que regularmente anuncia el cambio de estación. Este año perdió tempranamente sus hojas preparándose para el tiempo frío y, oh sorpresa, volvió a brotar anunciando que nuevamente venía el verano y hasta intentó cargar nuevamente unos frutos. Ahora, el frio la sorprendió con todo su follaje…y no sé qué va a pasar con ella.

Pobre higuera, acostumbrada al viejo orden climático y no pudiendo aggiornarse, metió la pata… quedó donada y ahora debe arremeter como pueda con el frío. No tengo dudas que sobrevivirá, pero seguramente va a sufrir mucho.

Seguramente a las personas de mediana edad en adelante les pasa algo similar en su vida cotidiana “el verano se anuncia dos veces” y luego el frío los sorprende y los lastima.

La clave está en la última palabra del texto, VELAD, estar atentos en no confundir al verano con el falso verano. A no confundir las palabras inspiradas por el Espíritu Santo con aquellas de los falsos profetas que pescan a río revuelto.

Si el consejo es velar, la buena práctica es velar en comunidad. Animémonos.

Norberto Rasch

Marcos 13,28-37