Sábado 7 de abril

 

 

-Señor, y a éste, ¿qué le va a pasar?

– … ¿Qué te importa a ti? Tú, sígueme.

Juan 21,21.22

Es raro escuchar de Jesús que diga; ¿Qué te importa el otro? Cuando siempre se la pasó enseñando acerca de preocuparse por el otro… Ayer le decía a Pedro “Cuida mis ovejas” y hoy le dice “¿Qué te importa?”

Creo que no se refiere al cuidado, a la preocupación por el “otro” como prójimo. No le está diciendo “No te metas” en el dolor del otro, en su soledad, en su hambre, en su marginalidad, en sus puertas que se le cierran, en sus lágrimas, en su enfermedad. ¡No! Le acaba de decir “Cuida”.

Pero también en ese “Cuida” le está diciendo que Jesús tiene un propósito para cada una y cada uno. Y que ese propósito lo determina Jesucristo. Yo no soy quién para decirle a Jesús lo que debe hacer con cada uno.

Sin embargo, muchas veces escuchamos acá y allá a gente que trata de manipular a Jesús o decir lo que Jesús va a hacer con la vida de cada uno… ¿Con qué derecho?

Tenemos un mandato de Jesús, que se repite en estos dos textos, el de ayer y el de hoy: “-Sígueme.”

Tenemos bastante con este mandato. Y tenemos bastante como para preguntarnos nosotros mismos si lo estamos siguiendo correctamente o no, como para meternos en la vida del otro y decidir por él qué es lo que debe hacer.

Dejemos que sea Jesús el que juzgue.

Pedro experimentó la resurrección en su vida al ser perdonado por Jesús. Y no sólo eso, sino que además Jesús le dio una responsabilidad, lo hizo sentir que, a pesar de sus errores y debilidades, para Jesús es importante y tiene una misión.

Hagamos cada uno nuestra tarea y dejemos a Jesús que haga el resto.

Pablo Münter

Juan 21,20-25