Segundo domingo de Adviento

Sean todos ustedes bienvenidos a este culto, que es el encuentro de Dios con su comunidad. Hoy Dios nos ha invitado y ha invitado y fue quien ha permitido este encuentro nuestro alrededor de su Palabra y de su mesa. Démosle gracias.

Expresémosle nuestro agradecimiento a través del canto.

Canto: CF 163

Momento de invocación:

Hoy, en este segundo domingo de Adviento  nos reunimos para celebrar el nombre de Dios en la confianza de que la espera de su nacimiento nos ayudará a pensar sobre el significado de que Dios se haya manifestado en la fragilidad de un niño. Estamos en la cuenta regresiva. Eso es el Adviento: un tiempo de espera y de preparación activa.

En ese sentido hoy nos reunimos en el nombre del Dios, Padre, del Hijo y Espíritu Santo. Nuestra ayuda es en el nombre del Señor, quien hizo los cielos y la tierra.

Dice el Salmo 85: 7 – 13:

Oh Señor, muéstranos tu amor y sálvanos. Escucharé lo que Señor va a decir, pues va a hablar de paz a su pueblo, a los que le son fieles, para que no vuelvan a hacer locuras. En verdad Dios está muy cerca, para salvar a los que le honran; su gloria vivirá en nuestra tierra”.

¡Vengan adoremos al Señor!

 Demos gloria al Padre, a Jesús el Señor y al Espíritu Santo, por los siglos, amén.

Momento de confesión:

Tomemos ahora un tiempo para confesar nuestras faltas y equivocaciones a Dios con franqueza; en la confianza de que el nos conoce y tiene compasión de nosotros.

Oremos:

Dios y Señor nuestro!

Muchas veces no podemos ver la noticia buena que tu traes para nuestra vida. Tú habitas junto a nosotros y sin embargo no te podemos ver. Nos cuesta encontrarte y nos cuesta confiar plenamente en ti. A menudo vemos el Evangelio como un libro escrito en el pasado, pero no para nosotros. Vivimos tal como si tu no habitaras junto a nosotros.

Además cometemos muchos errores en nuestra vida compartida junto a los demás. Vivimos viendo los errores ajenos, pero nos cuesta demasiado aceptar los nuestros.

Perdona Señor nuestro egoísmo, nuestra maldad y nuestra falta de confianza.

Perdona Señor nuestro pecado

Dios ten piedad de nosotros!

Oye Señor, te estamos clamando, ten piedad de mi y responde.

Oye Señor, te estamos clamando, ten piedad de mi y responde.

Absolución:

Así dice nuestro Dios: El amor y la verdad se darán cita, la paz y la rectitud se besarán, la verdad brotará de la tierra y la rectitud mirará desde el cielo.

Por eso hoy les quiero decir que si de verdad se han arrepentido de sus pecados, como ministro ordenado de la Iglesia de Jesucristo les anuncio el perdón de sus pecados.

¡Gloria a Dios en las alturas!

Gloria al Señor, gloria al Señor, gloria en las alturas. A Dios la gloria por siempre, a Dios la gloria por siempre, //Aleluya amen//

Oremos:

Señor!

Tú fuiste quien acompañó a tu pueblo en diferentes situaciones a lo largo de la historia: en el exilio, en la esclavitud, en el dolor, pero también en la esperanza de un mañana mejor que tus hijos e hijas han soñado, que nosotros hemos soñado.

Del mismo modo te pedimos: acompáñanos y permanece en medio nuestro. Lo necesitamos en este tiempo tan complicado. Precisamos que tú nos acompañes a través de tu guía.

Ven a nosotros en tu Palabra de vida.

AMEN

Lectura Bíblica:               Isaias 40 : 1 – 11

Isaias 40 : 1 – 11

El Dios de ustedes dice: «Consuelen a mi pueblo; ¡consuélenlo! 2 ¡Hablen al corazón de Jerusalén! ¡Díganle a voz en cuello que ya se ha cumplido su tiempo, que su pecado ya ha sido perdonado; que ya ha recibido de manos del Señor el doble por todos sus pecados.» 3Una voz clama en el desierto:«Preparen el camino del Señor; enderecen en el páramo
una calzada a nuestro Dios.
4 Que todo valle sea enaltecido;
que se hunda todo monte y collado; que se enderece lo torcido y que lo áspero se allane.
5 Se manifestará la gloria del Señor, y la humanidad entera la verá. La boca del Señor ha hablado

9 ¡Súbete a un monte alto, mensajera de Sión! ¡Levanta con fuerza tu voz, mensajera de Jerusalén! ¡Levántala sin miedo y di a las ciudades de Judá: «¡Vean aquí a su Dios!» 10 ¡Miren! Dios el Señor viene con poder, y su brazo dominará. ¡Miren! Ya trae con él su recompensa; ya le precede el galardón. 11 Cuidará de su rebaño como un pastor; en sus brazos, junto a su pecho, llevará a los corderos, y guiará con suavidad a las ovejas recién paridas.

2 Pedro 3, 8 – 14:

Pero no olviden amados hermanos, que para el Señor un día es como mil años y mil años como un día. El Señor no se tarda en cumplir sus promesas, como algunos piensan, sino que nos tiene paciencia y no quiere que ninguno se pierda, sino que todos vuelvan a él. Pero el día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Ese día los cielos desaparecerán en medio de un gran estruendo… Pero según su promesa, nosotros esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde reinará la justicia. Por eso, amados hermanos, mientras esperan que esto suceda, hagan todo lo posible para que Dios los encuentre en paz, intachables e irrepetibles.

Que el Señor siga revelándose cada día a través de su Palabra y nos siga bendiciendo a través de ella

Lectura de Marcos 1, 1 – 8

Lámpara es a mis pies tu palabra…

Lámpara es a mis pies tu palabra…

Confesemos juntos nuestra fe a través de las palabras del Credo Apostólico.

Creo en Dios Padre todopoderoso creador del cielo y de la tierra, y en Jesucristo su único hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra del Espíritu Santo, nació de la virgen María, Padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado. Descendió a los infiernos. Al tercer día resucitó de entre los muertos subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios, Padre todo poderoso y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el E. S., la Santa Iglesia Cristiana, la comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable. AMEN.

Canto: El Señor es mi fuerza CF 217

Mensaje

Canto: Pan de vida Cf 137

Oremos:

Todopoderoso Dios. Ante ti lo íntimo de nuestro corazón se manifiesta. Ante tu presencia nada podemos esconder, porque tú conoces lo más íntimo de nosotros.

Purifica nuestros corazones y nuestros pensamientos.

Te pedimos que bendigas el pan y la copa de nuestra salvación y que en ellos nunca nos falte el pan de ninguna de nuestras mesas y en ninguna de las mesas de tus hijos e hijas. AMEN.

Eleven sus corazones

Los elevamos al Señor

Demos gracias al Señor, nuestro Dios

Digno y justo es dárselas

Es verdaderamente digno, justo y saludable que en todo tiempo y en todo lugar te demos gracias, oh Señor y eterno Dios, por Jesucristo, nuestro Señor. Así, pues, alabamos y magnificamos tu glorioso nombre, ensalzándote siempre, diciendo:

Santo, santo, santo, mi corazón te adora

Santo, santo, santo, mi corazón te adora, mi corazón te sabe decir, santo eres Señor (2 veces).

Escuchen pues las Palabras de Institución de la Santa Cena de nuestro Señor Jesucristo:

La noche en que nuestro Señor Jesucristo fue entregado tomó y habiendo dado gracias, lo bendijo y se los dio a sus discípulos diciendo: “Tomen y coman, este es mi cuerpo que por ustedes es entregado, hagan esto en mi memoria”.

Luego y después de haber cenado, tomo la copa, dio gracias a Dios y dijo: “beban todos de ella. Esta es la nueva alianza en mi sangre que por ustedes es derramada. Hagan esto en memoria de mi”.

Oh Cristo, cordero de Dios que quitas el pecado de mundo

Oh Cristo, cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros!

Oh Cristo, cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros!

Oh Cristo, cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos tu paz!

Amén

Todos somos invitados hoy a la mesa del Señor!

ENVIO:

1) Jesús dice: El que come mi carne y bebe mi sangre y yo le resucitaré en el último día. (Jn 6: 54).

2) Jesús dice: Como me envió el padre viviente y yo vivo por el Padre, el que come de mi cuerpo y bebe de mi sangre, también vivirá por mí. (Jn 6: 57).

3) Jesús dice: Yo soy el pan vivo que descendió del cielo, si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo (Jn 6: 51)

Oración Final

Señor!
Gracias porque nos orientas como un buen pastor y te acercas a nosotros con voz mansa y tranquila. Porque en nuestras penas tu nos miras con ternura, ofreciéndote como un refugio. Nos abrazas con cariño y amor.

Gracias por acercarte a nosotros en los desiertos de nuestra vida. A veces a través de una palabra de alguien, otras veces en un gesto generoso que no esperábamos de un semejante nuestro. Otras veces en la compasión de un hermano.

Gracias por habernos invitado a tu mesa generosa. Permite que a través de ella todos podamos crecer en la fe y en la seguridad de saber que nunca nos abandonas.

Hoy ponemos en oración aquellos momentos delicados de nuestra vida: aquellos en los cuales nos sentimos en pleno desierto. Situaciones en las cuales cuesta percibir buenas noticias a nuestro alrededor, momentos en los que estamos aguardando noticias, situaciones que no son las mejores de nuestra vida. Momentos en lo que nos cuesta mirar el futuro con esperanza. Señor, sostiene nuestras vidas de un modo muy  cercano en especial en esos momentos.

Quédate en cada necesidad nuestra. Tu las conoces porque nos conoces a nosotros mejor que nosotros mismos.

Padrenuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro de cada día dánoslo hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer  en la tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, el poder y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Reciban ahora la bendición de Dios

Que el Señor te bendiga y te guarde. Que haga el Señor resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia, que vuelva el Señor su rostro a ti y te conceda la paz, ahora y siempre. AMEN.

Canto: El pescador CF 282