Segundo domingo de Pascua

 

Escrita por Norberto Rasch desde una perspectiva inclusiva

Himno                                                                      

INVOCACIÓN

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Nuestra ayuda es en el nombre del Señor quien hizo los cielos y la tierra.

“Alabemos al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia nos ha hecho nacer de nuevo por la resurrección de Jesucristo. Esto nos da una esperanza viva”. (1ª Pedro 1,3)

Oficiante:             ¡Vengan y adoremos al Señor…!

Respuesta:

Opción 1 (liturgia antigua): Gloria sea al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era al

                              principio es ahora y siempre por los siglos de los siglos.

                              Amén.

Opción 2: (ver en):           Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

CONFESIÓN

Señor en presencia tuya pensamos:

¨ ¿qué ha cambiado en nosotros tu resurrección?

¨ ¿cómo ha influenciado nuestras vidas?

¨ ¿qué ha cambiado a nuestro alrededor?

Nos resulta difícil separarnos de nuestros supuestos y de nuestras opiniones, acceder a una forma de ver distinta a la nuestra. Es como si todavía estuviésemos atrapados por nuestros pensamientos, nuestros compromisos todos ellos ajenos a tu voluntad. Tú has muerto por ellos y nos has liberado por tu resurrección. Si pudiésemos creer esto con fuerza todo podría empezar a cambiar.

Señor con lo sucedido en la Pascua de Resurrección ya no nos deben quedar dudas, te has puesto de nuestro lado y nos tiendes la mano para que caminemos contigo. Nosotros Señor nos hacemos los desentendidos. Ayúdanos a modificar esta conducta…

Tenemos, Señor, cosas que nos pesan en nuestro corazón. Las traemos ante ti…

O:                  ¡Señor, ten piedad…!

R:

Opción 1 (lit.  antigua):       Dios ten piedad de nosotros. Cristo ten piedad de nosotros.                             

                              Dios ten piedad de nosotros.

Opción 2 (ver en):                 Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

ANUNCIO DEL PERDÓN

Queridos hermanos y hermanas en Cristo Jesús:

Cada uno ha traído ante Dios el estado de su corazón, todo lo que lo moviliza, todo lo que lo hace sufrir, todo lo que lo oprime. Vale para cada uno lo que anuncia el profeta Malaquías: “…dice Dios, yo los amo a ustedes”. (Malaquías 1,3)

O:                  Gloria a Dios en las alturas...

R:

Opción 1 (lit.  antigua):       Y paz en la tierra para los hombres de buena voluntad.

                              Amén. Amén. Amén.

Opción 2 (ver en):           Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

SALUDO

O: El Señor sea con ustedes.

R: Y con tu espíritu

ORACIÓN

Señor Jesucristo, tú te has presentado como El Resucitado ante tus discípulos. Los has alegrado y fortalecido.

Te pedimos que con la misma fuerza te hagas presente en todos los lugares en que en este día las personas están reunidas en tu nombre. Bendice en forma especial a las que no tienen la libertad de hacerlo y que la congregación esta puesta en peligro.

Bendice a todos y a cada uno de nosotros con oídos que sepan escuchar y palabras que hablen de tu voluntad. Permite que nuestras vidas sean digna respuesta de ella.

Amén

LECTURAS BÍBLICAS

Salmo 25, 1 – 2. 4 – 7

Hechos 4, 32 – 37

1 Juan 5, 1 – 6

Juan 20, 19 – 31

 

R:

Opción 1 (lit.  antigua):       Aleluya. Aleluya. Aleluya.!

Opción 2 (ver en):            Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

CREDO

CREDO APOSTÓLICO:

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra del Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso, y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa iglesia cristiana, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable. Amén.

Himno

SERMÓN

Himno

ORACIÓN DE INTERCESIÓN

Señor Dios nuestro, sí que hay diferencia entre estar en el culto o quedar en casa. Diferencia entre escuchar tu palabra y vivir según ella. A veces cuando esto no nos resulta estamos angustiados e intranquilos. Pero nos asusta que la mayoría de ellas lo vivimos con la naturalidad de quien no te confiesa su Salvador. Entonces comenzamos a tener miedo, miedo de la distancia que estamos permitiendo que se instale, distancia que nos abruma e inquieta.

Hemos escuchado tu Buena Nueva, de que tú nos rescatas, más allá de nuestros merecimientos y de las distancias que hemos establecido. Tu amor es de tan largo alcance que no hay distancia posible. Eso nos alegra y tranquiliza. Señor haznos entender que es necesario un cambio de actitud en nuestra vida, así lo has dicho y le has sugerido a la samaritana, a la adúltera o a Zaqueo, – ahora que te has dado cuenta… ve a la vida y no peques más.-

Así es que queremos mirar la semana y el tiempo que tenemos por delante. Allí vemos algunas preocupaciones y situaciones difíciles que resolver: para algunos en las escuelas, para otros en las casas o en el trabajo, entre hermanos o en la pareja…tememos al encuentro con el otro. Te pedimos fuerza para intentar esta vez y de aquí en más una nueva forma de relación, inspirada en tu voluntad de amor y de perdón.

  • Te pedimos por un corazón que pueda participar de las penas y de las alegrías del prójimo.
  • Te pedimos por ojos que no miren por encima del otro, especialmente del que nos necesita.
  • Te pedimos por manos que no duden a la hora de ponerse a la obra.
  • Te pedimos que nos ayudes en todo esto y en especial a tener gestos concretos que demuestren esta voluntad de hacer gestos de encuentro con el prójimo.

Todo lo que llevamos en nuestro corazón, cosas que quisiéramos pedir por otros, por los desvalidos los enfermos y los solitarios, todo lo que por nosotros deseamos pedirte lo traemos en la Oración que cada uno hace en silencio (…)

PADRENUESTRO

Padrenuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén

BENDICIÓN

Amén, amén, amén

Himno