Segundo domingo después de Pentecostés

 

Escrita desde una perspectiva inclusiva por Norberto Rasch

INVOCACIÓN

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Nuestra ayuda es en el nombre del Señor quien hizo los cielos y la tierra.

“Alabado sea el Señor. Den gracias al señor porque  él es bueno y porque su amor es  eterno. Dios mío, Tú estás por encima del cielo, tu gloria llena toda la tierra”.

(Salmos 106,1; 108,5)

Oficiante: ¡Vengan y adoremos al Señor…!

Respuesta:

Opción 1 (liturgia antigua): Gloria sea al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo,   como era al principio es ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén

Opción 2: (ver en): Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

CONFESIÓN

Traemos nuestras vidas ante Dios en busca de perdón.

Señor, nos alegra el hecho que tu gracia y fidelidad la otorgues más allá de nuestros merecimientos. Cada uno de nosotros trae su pequeña historia. Unos sufren las presiones de su oficio y de su trabajo. Otro está con tensiones en su familia. Tenemos seres queridos enfermos y sufriendo. Tenemos amigos sin trabajo. Hay discusiones y peleas a nuestro alrededor en las que estamos incluidos. Son todas cuestiones que nos pesan sobre el corazón pero no actuamos para modificarlas.

Señor, para nosotros es muy difícil celebrar este encuentro contigo y estar alegres hasta no escuchar una vez más de que sales a nuestro encuentro ofreciendo tu generoso perdón para todas las trasgresiones y postergaciones de acción que hoy nos pesan, de las que nos arrepentimos y proponemos cambiar.

O: ¡Señor, ten piedad…!

R:

Opción 1 (lit.  antigua): Dios ten piedad de nosotros. Cristo ten piedad de  nosotros.  Dios ten piedad de nosotros

Opción 2 (ver en): Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

ANUNCIO DEL PERDÓN

Nadie clama en vano a Dios porque “El Señor es bueno con los que en Él confían, lo es con los que a Él recurren”. (Lamentaciones 3,25)

O: Gloria a Dios en las alturas...

R:

Opción 1 (lit.  antigua): Y paz en la tierra para los hombres de buena voluntad.  

Amén. Amén. Amén.

Opción 2 (ver en): Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

SALUDO

O: El Señor sea con ustedes.

R: Y con tu espíritu

ORACIÓN

Padre que estás en los cielos, de este acercamiento a ti en este culto recibimos la fuerza necesaria para encarar el tiempo venidero, las próximas semanas. Aquí tú nos hablas, escuchamos de tu misericordia, escuchamos y experimentamos tu perdón. Sentimos tu consuelo y guía. Este espacio nos une en forma muy estrecha contigo y con los que nos rodean.

Pero también nos ata y une estrechamente entre nosotros y te agradecemos esta comunión entre todos nosotros en la que tú eres el centro. Y pensamos en todos aquellos que hoy no están:

Los que han tenido que trabajar. Los que no han podido disponer del dinero para el trasporte. Los que están enfermos. Los que ya no quieren venir (quizás a causa nuestra). Inclúyelos en tu bendición.

Amén

LECTURAS BÍBLICAS

Salmo 81

Deuteronomio 5, 12 – 15

2 Corintios 4, 6 – 12

Marcos 2, 23 – 3, 6

R:

Opción 1 (lit.  antigua): Aleluya. Aleluya. Aleluya.!

 Opción 2 (ver en):    Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

 Himno

SERMÓN

Himno

CREDO

CREDO APOSTÓLICO:

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra del Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso, y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa iglesia cristiana, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable. Amén.

ORACIÓN DE INTERCESIÓN

Señor Jesucristo, llevamos tu nombre.

¿En qué se nos reconoce cuando no estamos en la iglesia y no tenemos un himnario o biblia en la mano?

Quisiéramos poder relacionarnos más cordialmente, con un criterio de amor al prójimo.

Quisiéramos poder reencontrarnos con el que sufre necesidades.

Quisiéramos poder aceptarnos los unos a los otros tal como somos.

Quisiéramos poder poner en práctica el perdón mutuo.

Quisiéramos poder llevar con más dignidad tu nombre.

Pero una y otra vez descubrimos nuestra inseguridad e inconstancia. Nos cerramos a quien tenemos a nuestro lado que espera nuestra palabra, nuestro gesto de amor mientras nosotros seguimos atrapados en nuestros prejuicios.

Nuestro agradecimiento hacia ti no tiene límites porque reconocemos que tú no actúas de la misma manera con nosotros. Nos das ánimo para entregarnos a tu amor.

Por ese amor es que te pedimos que permitas que logremos poner en práctica un poquito y cada vez más el amor al prójimo así como tú lo esperas, a fin de que no quede como palabra hueca en nuestras vidas.

Señor te pedimos por todas aquellas personas que ya no tienen esperanzas y que ven destruidos sus proyectos de vida. Presérvalos de la desesperación y muéstrales caminos posibles, muéstrales el camino hacia ti. Acompaña a los ancianos y a las personas con discapacidad y enséñanos a nosotros que mas allá de su particular situación tienen muchos dones para compartir, que también en ellos la gloria de tu reino se hace presente. Te pedimos que te hagas sentir con tu fuerza redentora en todos aquellos que están enfermos y en manera especial en aquellos que están en su lecho de muerte. También te pedimos por los que se angustian junto a ellos.

Te encomendamos a los niños y a la juventud de nuestra iglesia. No permitas que tomen demasiado a la ligera, quizás a causa de nuestro ejemplo, la relación contigo. Protégelos de los caminos equivocados en la vida, que se presentan tan tentadores y fáciles.

Señor deseamos enfrentar la semana venidera con fuerza y confianza. Ayúdanos a que cuando las cosas se compliquen no dejemos de acudir a ti. Ayúdanos a dar en esos momentos el más claro testimonio de que en ti confiamos.

Señor de la vida, Ayúdanos a vivir.

PADRENUESTRO

Padrenuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén

BENDICIÓN

Amén. Amén. Amén

Himno