Séptimo domingo después de Epifanía – Sexagésima

 

Escrita por Norberto Rasch

Himno

INVOCACIÓN

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Nuestra ayuda es en el nombre del Señor quien hizo los cielos y la tierra.

Señor tu Palabra es eterna, esta afirmada en los cielos. Tu verdad permanece para siempre. Con ansia espero la salvación y he puesto mi esperanza en tu Palabra. (Salmo 119,89-90a-91)

Oficiante:              ¡Vengan y adoremos al Señor…!

Respuesta:

Opción 1 (liturgia antigua): Gloria sea al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era al

                              principio es ahora y siempre por los siglos de los siglos.

                              Amén.

Opción 2: (ver en):           Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

CONFESIÓN

Señor queremos hablar abiertamente contigo, frente a ti nos queremos quitar las máscaras que nos esconden entre nosotros, los humanos. Nos animamos a esto porque estamos conscientes de que tú no tienes dobles intenciones para con nosotros.

Queremos pertenecerte pero no nos podemos separar de antiguos esquemas de comportamiento, de conducta. Nos llamamos cristianos -de hecho, pretendemos serlos- y por eso estamos aquí pero nos quedamos atrapados en las vías muertas que propone esta vida moderna.

Escuchamos tu Palabra, pero nos dejamos impresionar por los miedos de todos los días. Hablamos mucho, pero nuestras palabras no siempre quieren decir lo que significan.

Señor ayúdanos a aprender a partir del reconocimiento de nuestras culpas para llegar al sincero arrepentimiento y así poder preguntar por tu voluntad y encontrar caminos para que tu Reino se haga realidad ya entre nosotros. Porque nos cuesta lograrlo

O:                  ¡Señor, ten piedad…!

R:

Opción 1 (lit.  antigua):       Dios ten piedad de nosotros. Cristo ten piedad de nosotros.                            

                              Dios ten piedad de nosotros.

 Opción 2 (ver en):                Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

ANUNCIO DEL PERDÓN

“Entonces Uds. me invocarán y vendrán a mí en Oración y los escucharé, me buscarán y me encontrarán, porque me buscarán de corazón, por eso dejaré‚ que me encuentren”. (Jeremías 29, 12-14a).

O:                  Gloria a Dios en las alturas...

R:

Opción 1 (lit.  antigua):       Y paz en la tierra para los hombres de buena voluntad.

                              Amén. Amén. Amén.

Opción 2 (ver en):           Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

SALUDO

O: El Señor sea con ustedes.

R: Y con tu espíritu

ORACIÓN

Señor Jesús, que nos has pedido que te llamemos hermano, tu invitación es la que ha posibilitado que nos encontremos aquí. En este momento estamos ansiosos de escuchar tu Palabra, tu Buena Nueva. Permite que a través de ella lleguemos a ser una verdadera comunidad, motivada a cambiar desde lo más íntimo hacia el servicio a la comunidad. Permite que a través de tu mensaje encontremos nuevos caminos para estar unos al servicio de otros. Permítenos reconocer que tu palabra también cuestiona permanentemente nuestras opciones de vida.

Danos ánimo y fuerza para intentar el cambio. Bendice este nuevo intento.

Amén

LECTURAS BÍBLICAS

Salmo119,33-40

Levítico 19,1-2, 9-18

1ª Corintios 3,10-11.16-23

Mateo 5,38-48

R:

Opción 1 (lit.  antigua): Aleluya. Aleluya. Aleluya.!

Opción 2 (ver en):     Canto y Fe de América Latina Nro. 441-444

CREDO

CREDO APOSTÓLICO:

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra del Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso, y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa iglesia cristiana, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable. Amén.

Himno

SERMÓN

Himno

ORACIÓN DE INTERCESIÓN

Señor Dios, te estamos agradecidos puesto que con tu Palabra y Promesa has alegrado nuevamente nuestros corazones. Siempre que tenemos temor miramos hacia abajo; cuantas veces nos gana de mano nuestra falta de voluntad que tiene más peso que nuestra fe. Es por ello que nos has hablado y mirado, para invitarnos una vez más a que dirijamos nuestra mirada a ti. Hemos escuchado que nos invitas a participar de tu obra majestuosa. Hemos tomado conciencia que debemos ser portadores de tu noticia de esperanza y salvación a todo el mundo, en especial a los que en distintos órdenes se encuentran en peores condiciones que nosotros, sea en lo económico, en lo social, en la posibilidad de educación, en peores condiciones de  ánimo para escuchar tu Palabra.

Son tantos los que esperan escuchar palabras de aliento, y no solo palabras sino también hechos que signifiquen un cambio.

Son tantos los que en su falta de consejos, en su soledad, en su desesperación esperan que lleguemos a ellos, que te pedimos nos ayudes a superar nuestros complejos y temores. Déjanos ser alegres portadores de tu voluntad, en palabras y en hechos.

Señor si en nuestras condiciones particulares no podemos ser modificadores de las grandes estructuras de corrupción y violencia que atentan contra nuestro pueblo, provocándoles hambre y miserias incontables, permítenos encontrar pequeñas posibilidades, pues allí, aunque sea frente a solo uno de tus hijos, se pueden concretar grandes cosas.

Señor confiamos en que tu Palabra y tu poder nos empuje y acompañe en nuestro intento de cumplir con nuestras responsabilidades de cristianos. Permite que tu Palabra y tu poder se haga presente en todo político que toma decisiones, en todo sindicato que busca defender derechos de trabajadores, en los maestros en el ciclo lectivo que ha de comenzar, en padres y madres que velan por sus hijos e hijas, en los medios de información. Por sobre todo te pedimos que tu Palabra vaya acompañada con hechos concretos que la hagan creíble.

Dios todopoderoso, te pedimos por esta pequeña comunidad, que tiene su particular forma de adorarte. Permite que dé testimonio veraz de tu voluntad. Permítenos ser cada vez más solidarios con quien se encuentra en necesidad. Asiste con tu poder a los enfermos y desesperados, a los que están solos y en especial a los que se han alejado de ti para que encuentren el camino de regreso, por más largo que sea.

Señor en nuestro corazón nos inquietan muchas situaciones que queremos traer ante ti y compartirlas contigo…

PADRENUESTRO                                                                                                                                      Padrenuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén

BENDICIÓN

Amén, amén, amén

Himno