Viernes 10 de mayo

 

David le preguntó al Señor: —¿Debo pelear contra los filisteos? ¿Cuento contigo para derrotarlos? El Señor le dijo: —Sí, cuenta conmigo.

2 Samuel 5,19

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“La gente no está contenta si no puede luchar”, dijo reciente-mente una señora a otra en un taller de historia. Esta frase me ayudó mucho para escribir esta reflexión. La verdad es que leyendo el texto por primera vez no sabía sobre qué se puede predicar. Con todo lo que está pasando en este mundo, ¿cómo se puede predicar sobre una guerra que Dios apoya? Además, y por suerte, ir a la guerra no es una pregunta en las realidades en las cuales vivimos nosotros.

Pero lo que sí conocemos es el hecho de luchar por o de luchar contra algo. Luchamos en áreas políticas por los derechos huma-nos. Luchamos en nuestra iglesia para que más gente pueda es-cuchar el evangelio. Probablemente más que todo luchamos en lo personal: Luchamos por nuestros seres queridos. Luchamos por nuestros propios intereses. A veces luchamos contra unas malas costumbres o contra unas chifladuras. Así que yo digo que esta señora tiene razón “La gente no está contenta si no puede luchar”. Cuando estamos luchando por o contra algo nos cuesta, pero también nos hace sentir vivos. Estar luchando significa movimiento, que las cosas, o por lo menos yo, no queden como siempre. Estar luchando trae un cambio.

Lo importante que nos enseña este texto bíblico es que el objetivo por el cual queremos pelear hay que hablarlo con Dios primero para saber en cual lucha, en cual pelea Dios me acompaña. Preguntar a Dios si podemos contar con él en nuestras luchas tiene que ver con humildad. Para tener fuerza, para tener aguante, para lograr nuestro objetivo, nosotros necesitamos la misma respuesta de Dios como David: “Sí, cuenta conmigo”.

2 Samuel 5,17-25

Annika Willinski