Viernes 25 de mayo

 

 

No pierdan, pues, su confianza, pues ella les traerá una gran recompensa… Y nosotros no somos de los que se vuelven atrás y van a su condenación, sino de los que alcanzan la salvación porque tienen fe. 

Hebreos 10,37 y 39

 

Al leer este texto me acuerdo del dibujo de los burros que tiran de la soga en sentido opuesto, pues cada uno quiere alcanzar la comida que se presenta ante ellos y a la cual no llegan. Sólo logran su objetivo, cuando trabajan en forma conjunta y continúan unidos por la soga que los ata.

La confianza puesta en el otro, aun cuando no nos inspire demasiada confianza, es indispensable para alcanzar la salvación, la recompensa. Como el alimento…

Leamos otra vez: no pierdan su confianza porque ella les traerá recompensa… ustedes necesitan tener fortaleza en el sufrimiento para hacer la voluntad de Dios. (Hebreos 10,36)

En nuestro contexto, debemos ser ejemplo para los que están cerca de nosotros. Mostrar que somos los que alcanzamos la salvación porque tenemos fe. Y esa fe es nuestro alimento. Ese alimento que para alcanzarlo, requiere esfuerzo, pero que si decidimos compartirlo, nos satisface a muchos, y nos fortalece en el sufrimiento.

Deberíamos dejarnos unir con una soga que nos lleve a ir moviéndonos en conjunto, donde se nos obligue a ceder para que el otro, la otra, alcance lo que necesita.

Que nuestra fe sea esa soga que nos vincule y mantenga en unión, en la permanente búsqueda de la recompensa que Dios nos promete, para su gloria, mientras compartimos con nuestros hermanos y hermanas. Amen.

 

Noemi Loose

 

Hebrero 10,32-39