Viernes 3 de marzo

 

 

#DíaMundialdeOración

Al cobrarlo, comenzaron a murmurar contra el dueño, diciendo: “Éstos, que llegaron al final, trabajaron solamente una hora, y usted les ha pagado igual que a nosotros, que hemos aguantado el trabajo y el calor de todo el día.” Mateo 20,11-12

¿Acaso te estoy tratando injustamente?

Muchas veces nos preguntamos: ¿qué es un salario justo? Cuando cobramos, ¿realmente es lo que deberíamos cobrar?

En todas estas cuestiones siempre podemos tener varios puntos de vista diferentes, y lo que para unos es justicia, para otros es lo contrario. Queda bien claro en este texto que el único que puede hacer justicia verdadera es Dios, no el ser humano.

Jesús en este relato nos quiere mostrar que todo ser humano tiene que tener la paga suficiente como para poder pasar el día sin necesidades esenciales. Además, quiere mostrarnos que en el reino de Dios hay justicia plena y que todos somos iguales ante Dios.

Muchas veces, en son de figuración, realizamos muchas tareas en nuestras congregaciones o parroquias queriendo demostrar que somos muy trabajadores, merecedores del reino de Dios, y esperamos la alabanza de los demás. Dios no se deja manipular por nuestros conceptos mundanos de justicia.

El culto del Día Mundial de Oración de este año fue preparado por las mujeres de Filipinas, y se nos muestra que ellas sufren desigualdad, violencia y maltrato.

La pregunta nos lleva a la situación de Filipinas que sufrió un tifón conocido como Yolanda, producto del cambio climático, y las comunidades más pobres son muy vulnerables para recuperarse de estos sucesos. Jesús concluye: los que ahora son los últimos serán los primeros y los que ahora son los primeros serán los últimos. (Mateo 20,16)

Dios nos llama a un momento nuevo, a caminar junto con su pueblo. Es hora de transformar lo que no da más, y solo y aislado no hay nadie capaz. (Canto y Fe Nº 269)

Comité Ecuménico del Día Mundial de Oración Argentino

Lucas 12,22-34; Mateo 20,1-16