Viernes 6 de marzo

 

Día Mundial de Oración

Hermanos, no piensen ustedes como niños. Sean como niños para lo malo; pero sean adultos en su modo de pensar.

1 Corintios 14,20 A Quique todos lo conocen. Saben que es una persona de la Iglesia

y siempre muy bondadosa, amable, simpática, cortés, muy perseverante y siempre de buen humor. Cuando él gestiona trámites en lugares donde es casi difícil obtener algo, él logra abrir puertas que parecieran selladas con siete llaves. Cuando uno escucha a la gente hablar sobre Quique, todos expresan muy buenos comentarios, pero quien lo conoce íntimamente tiene una perspectiva sobre la realidad un poco más dura.

Él sabe que con su bondad y perseverancia logra alcanzar metas que otros no logran hacerlo, y cuando se le pregunta por qué no se irrita cuando hay personas despectivas, indiferentes o soberbias, él responde con éste versículo en cuestión y además agrega otras palabras de Jesús de que hay que ser “astutos como serpientes, aunque mansos como palomas” (Mt. 10,16) y luego agrega que si prestara atención a todos los comentarios negativos acerca de las demás personas nunca lograría nada. Si Jesucristo lo acepta a él como es, sabiendo que tiene muchos defectos, entonces de la misma manera él prefiere tratar a los demás con la bondad con la que Cristo lo trata a él.

Sin dudas que el ejemplo de Quique es muy diferente a la sociedad contemporánea que busca en todo que los demás obtengan las cosas por mérito, pero en cambio deseamos que con nosotros sean bondadosos y condescendientes.

Aprendamos de estas palabras de Pablo y seguramente nuestro día a día será más agradable. Amén.

Rubén Mohr

1 Corintios 14,20-25

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