«Aguas para la vida, no para la muerte»

aguas para la vida
Arroyo que desemboca en el Río Uruguay y que en caso de construirse la represa Garabi crecería afectando todo el valle. Foto: Tatiana Lencina

Dentro del marco de la semana santa de este año, revivo la experiencia de haber participado de la celebración ecuménica en defensa de los ríos libres, realizada el 12 de marzo en Alba Posse, a orillas del precioso Río Uruguay, frente a un escenario que es un verdadero paraíso en riesgo, como toda nuestra querida provincia de Misiones.

Dentro de la vivencia de estos días especiales para quienes creemos en Jesús de Nazaret, porque descubro muchas y profundas relaciones entre su pasión, su resistencia pacífica y profética del imperio, su muerte injusta, con el avasallamiento y los abusos que el sistema comete hoy contra la soberanía de los pueblos de abajo, la denuncia de algunos sectores de iglesias cristianas que creen en otro mundo posible, sin depredación de la naturaleza.

En la celebración ecuménica del día 12, tomé contacto con mujeres y varones luchadores del Movimiento Anti Barragem (antirepresas en Brasil), que vienen denunciando y resistiendo a la construcción de represas desde la década del 80`. Viajé con Eugenio, Pastor de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata. Admirada por la belleza del paisaje que deslumbra en ese recorrido serpenteante de la ruta provincial que bordea el río.

Me estremeció la fuerza de una mujer de la Iglesia católica de Brasil, que gritó: “Aguas para la Vida, NO para la muerte, Patria Libre, venceremos!” respondimos todos/as. En caso de concretarse esta represa (por la cual fue la convocatoria) desaparecerían 96.000 hectáreas de tierra fértil solo del lado brasilero, con consecuencias nefastas para los habitantes del lugar y todo el ecosistema. Uno de los pastores explicó que la represa es para la Tierra lo que una trombosis es para el cuerpo humano, y entonces PEDIMOS PERDÓN.

Por nuestros representantes en Argentina y Brasil que quieren imponer represas aduciendo adelanto, ocupación de mano de obra y progreso para todos. Te pedimos perdón

Por esta sociedad patriarcal que considera que matando a una mujer como Berta Cáceres; defensora del Ambiente y los Ríos libres en Honduras; vamos a progresar. Te pedimos perdón.

Y yo agrego: por no respetar a la Madre Tierra y cuidarla como lo hicieron durante siglos nuestros hermanos/as Guaraníes y Kaingang, y seguir haciendo caso omiso a sus culturas, que silenciosamente se relacionan con Ella sin maltrato ni abusos. Te pedimos perdón.

Fue una experiencia de fuerte comunión, como dijo uno de los pastores luteranos: “muchas veces las confesiones nos separaron, pero los problemas nos unieron”. Y juntos/as rezamos al mismo Espíritu:

“Gracias por estar sobre todas las aguas del mundo. Que tu fuerza de libertad se derrame sobre estos ríos que la necesitan para seguir vivos. Dios, Tú que los has llenado de peces como el Surubí o el Dorado, que necesitan subir a los arroyos para desovar, te pedimos que sepamos conservar este ámbito que necesitan para que nuestros hijos/as puedan seguir pescando en ellos”.

Siempre hay alguien que hace de mediación para que podamos involucrarnos, sumarnos en la defensa de alguna causa. A mí me ayudó la persistente participación de Malena, diacona de la Iglesia luterana Unida, con quien compartimos codo a codo la misión con las mujeres. Y este es uno de los puntos de encuentro: La desproporción entre los pequeños grupos de lucha y resistencia y el poderío político-económico de las Empresas, de los Gobiernos que transan, de la Justicia corrupta.

Carolina Acosta
Hermana Nuestra Señora del Calvario
Iglesia Católica
Oberá, Misiones – Argentina