Bendición Nupcial

OFICIANTE: En nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

OFICIANTE: Dice el salmista:
El Señor es mi pastor, nada me falta. Por prados de fresca hierba me apacienta. Hacia aguas de reposo me conduce, aunque pase por valle tenebroso, ningún mal temeré, porque el Señor va conmigo.
Sí, dicha y gracia me acompañarán todos los días de mi vida: mi morada será la casa de Dios a lo largo de los días. (Salmo 23, 1-2.4ab.6)

OFICIANTE: Oremos:
Señor, estamos reunidos para celebrar el matrimonio de ……………………….. y ……………………………. Te pedimos que los bendigas y les des siempre el valor necesario para afrontar las situaciones difíciles, que tus palabras les sean una guía y les resulten más valiosas que el oro más fino; más dulces que la miel. (Salmo 19, 11).

Ilumina a esta pareja a través del Espíritu Santo, que reconozca tu voluntad y que viva siguiendo el mandamiento del amor que nos dio Jesús. Amén. [Véase además (3)]
SERMÓN DE CIRCUNSTANCIA

[Congregación: Himno]

[La pareja se acerca al altar]

OFICIANTE: Escuchen la palabra de Dios acerca de la institución y el orden del matrimonio: Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, mujer y hombre los creó.
Y nuestro Señor Jesús dijo: Al principio de los tiempos, Dios creó al hombre y a la mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino uno solo. (Génesis 1,27/Mateo 19, 4-6a)
Con estas palabras la Sagrada Escritura da testimonio del matrimonio como un orden santo de Dios. También los unió a ustedes. Es así que les pregunto ante Dios y esta comunidad (o este testigo cristiano):

[Al esposo]
……………………………… , ¿quieres amar y honrar a……………………… como tu esposa a ti confiada por Dios y vivir en matrimonio con ella de acuerdo a los mandamientos de Dios y con fe en sus promesas? Entonces contesta: sí.
MARIDO: Sí.

[A la esposa]
………………………………, ¿quieres amar y honrar a ……………………………… como tu esposo a ti confiado por Dios y vivir en matrimonio con él de acuerdo a los mandamientos de Dios y con fe en sus promesas?
Entonces contesta: sí.
ESPOSA: Sí.

OFICIANTE: Así como Dios dio muestras de su fidelidad hacia nosotros, ustedes decidieron usar alianzas; ellas son un símbolo de su unión, son una señal para el camino que recorrerán juntos.
Entréguense los anillos como símbolo y señal del amor que los une.
[La pareja intercambia anillos.]

OFICIANTE: Dénse la mano derecha.
[El/la oficiante pone su mano sobre las manos de la pareja y dice]
Lo que ha unido Dios, no lo separe el ser humano.

Arrodíllense.
Oremos:
Señor, nuestro Dios, te pedimos que estés con esta pareja. Únelos en la fe en Jesús y guíalos por tu Espíritu. Dales un hogar en tu congregación, donde puedan escuchar tu palabra, donde encuentren orientación y donde puedan encomendarte sus preguntas y preocupaciones. Bendícelos para que encuentren alegría el uno en el otro y para que crezcan en días buenos y en tiempos difíciles. Necesitan paciencia, necesitan perdón. Dales tu Espíritu para que busquen eso en ti. Amén.
[El/la oficiante dice imponiéndole las manos a la pareja]
Que el Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo bendiga el matrimonio de ustedes. Que Él los ilumine por medio de su palabra y les colme de su gracia. La paz sea con ustedes.
[En este momento el/la oficiante puede entregar a la pareja una Biblia y el certificado de bendición nupcial. Esta parte de la ceremonia también se la puede llevar a cabo al final del culto, antes del postludio o del último himno.]

OFICIANTE:
Reciban como obsequio de la comunidad las Sagradas Escrituras. Que la palabra de Dios sea lámpara a sus pies y una luz a lo largo del camino.
[La pareja regresa a su lugar]
[Congregación: Estrofa de un himno]

OFICIANTE:
Oremos:
Seguimos las enseñanzas de Jesús cuando nos acercamos uno al otro, viviendo con más y más libertad los momentos venideros; cuando descubrimos cuánto uno necesita al otro; cuando no nos guiamos por las apariencias, cuando logramos tener el valor que supera los desengaños y no dejamos de creer en el otro; cuando vivimos a la espera de la palabra y el amor del otro; cuando el agradecimiento forma parte de cada día. Entonces, Dios, estás presente y con nosotros. Amén.

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra
como en el cielo; el pan nuestro de cada día dánoslo hoy; y
perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a
nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación, mas
líbranos del mal; porque tuyo es el reino, el poder y la gloria, por
los siglos de los siglos. Amén.

OFICIANTE: El Señor los bendiga y los guarde. Haga el Señor resplandecer su rostro sobre ustedes y tenga de ustedes misericordia. Vuelva el Señor su rostro a ustedes y les conceda la paz. Amén.

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