Confiadamente

 

Dios Padre y Madre,
en tus manos depositamos confiadamente nuestra vida, en ti está nuestra fortaleza  y nuestra esperanza.
Hoy te pedimos especialmente por los médicos y las médicas, enfermeros y enfermeras y todos/as aquellos/as que trabajan en consultorios, hospitales, laboratorios, clínicas y en servicios de emergencia.
Tanta responsabilidad recae en ellos las veinticuatro horas del día. Tanta rutina y obligaciones, tanta prisa y conmoción recargan su jornada laboral.
Con tanta inseguridad oculta e impotencia tienen que actuar y esconder frente a los demás y ante ellos mismos lo que les supera o abruma.
Te pedimos, Señor y Dios, que los fortalezcas y que bendigas sus manos cuando examinan, operan y curan; dales un corazón sereno que esté a tu servicio y al servicio de la vida herida de tus criaturas. Míralos con bondad y deposita tu espíritu de buen consejo y sabiduría en sus mentes a la hora de tomar decisiones.
Señor, pedimos tu bendición sobre los hospitales de nuestros países y el mundo,
transforma esos lugares de sufrimiento y temor
en lugares de misericordia y esperanza donde tu consuelo habita, y donde se preserva la dignidad de todos/as. En el nombre de Jesús, nuestro gran médico.
Amén

Autora: Karin Krug