Confirmación

[Preludio – Entrada de los confirmandos]
[Himno]

O: Quiero saludarlos y darles la bienvenida a este culto en el que vamos a celebrar  la confirmación de …

O: Estamos reunidos en el nombre del Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Nuestra ayuda es en el nombre del Señor, quien hizo los
cielos y la tierra. [Véase además (1)]

O: [Se puede leer en dos grupos o el oficiante y la congregación alternadamente]

Dice el salmista:
¡Den gracias a Dios, invoquen su nombre,
hagan conocer entre los pueblos sus proezas;
canten a Dios con instrumentos musicales,
proclamen todas sus maravillas!
¡Gloríense en su santo nombre,
alégrense los que buscan a Dios!
¡Recurran a Él y a su poder,
busquen constantemente su rostro! (1 Crónicas 16, 6-11)

O: ¡Vengan, adoremos al Señor!
C2: Gloria sea al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era al
principio es ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén. [U
otro Gloria Patri]

O: Permanezcamos en silencio confesando nuestras faltas y equivocaciones a Dios con franqueza; confiamos en Él, seguros de
que Él conoce nuestra vida mejor que nosotros. [Silencio] [Pueden incluirse también confesiones preparadas por los jóvenes.]
—2
O: Amado Padre, te confesamos que nos cuesta revisar nuestra vida personal y nuestras actitudes; sentimos que los cambios que
nos pides son grandes y preferimos dejar todo como estaba. Además tenemos muchas maneras de escondernos y evitar mostrarnos tal cual somos. Eso impide acercarnos unos a otros con franqueza. Muchas veces descargamos sobre los más débiles las frustraciones que experimentamos en nuestra propia vida.

Como cristianos confesamos que nos quedamos encerrados en formalidades, que a menudo vivimos aislados de los demás, que no compartimos nuestra fe y nuestra vida. Dios, ¡ten piedad de nosotros!

C: Dios, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros. Dios, ten piedad de nosotros.

O: Así dice nuestro Dios: “He aquí que yo estoy a la puerta llamando, si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.” ¡Gloria a Dios en las alturas!

C: Y en la tierra paz para los hombres de buena voluntad. Amén, amén, amén. [U otro Gloria]

O: Oremos: Padre bondadoso, estamos felices de recibir en medio nuestro a los (bautizandos y) confirmandos. Ellos, a lo largo de este año, recibieron instrucción en la fe y fueron preparados para vivir como cristianos mayores de edad. Renueva sobre ellos la fuerza de tu Santo Espíritu para que lean tu Palabra, la comprendan y la vivan. Mediante tu bondad, dales entendimiento y la fe en Cristo Jesús, nuestro Redentor. Amén.

[Lecturas bíblicas]

[Himno]

Sermón de circunstancia

[Himno]

[El/la oficiante indica a la comunidad a ponerse de pie.]

O: Como señal de compromiso con nuestra fe confesamos públicamente las palabras del Credo Apostólico:

C: Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la
tierra. Y en Jesucristo, su único hijo, nuestro Señor; que fue
concebido por obra del Espíritu Santo, nació de la virgen María,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y
sepultado, descendió a los infiernos; al ter-cer día resucitó de entre
los muertos, subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios
Padre todopoderoso, y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa iglesia cristiana, la comunión
de los santos; el perdón de los pecados, la resurrección de la carne
y la vida perdurable. Amén.

[El/la oficiante indica a la comunidad tomar asiento.]

O: [Tanto los bautismos como] las confirmaciones que hoy celebraremos son símbolo y señal de que estos jóvenes se sienten miembros plenos de la comunidad de Cristo. Ahora les pregunto: ¿Se comprometen a permanecer en la fe; a contribuir con la iglesia mediante sus oraciones, dones y bienes de manera que la iglesia de Jesucristo sea parte integral de sus vidas? Si es así respondan:

¡Sí con la ayuda de Dios!

CONFIRMANDOS: ¡Sí con la ayuda de Dios!

O: Que Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo permanezca junto a ustedes cada día de sus vidas, de manera que puedan realizar lo que hoy prometieron.

O: Reciban ahora la bendición de nuestro Señor con la imposición de las manos. Les pido que se acerquen para ser bendecidos.

[Los jóvenes se acercan en grupos al altar. En el caso de que haya bautizandos, éstos se acercan primero y se realiza el bautismo. Cada vez que un/a bautizando/a o un/a confirmando/a es bendecido/a, el/la oficiante lee el versículo elegido por cada joven durante el curso de onfirmación. Los jóvenes vuelven a sus lugares.]

O: Queridos jóvenes: a partir de ahora ustedes siempre están invitados a participar de la Santa Cena. Como miembros del Cuerpo de Cristo en esta iglesia tienen el derecho y el deber de buscar refugio, consuelo y fortaleza en la mesa que anticipa el Reino de Dios. También tienen el derecho y el deber de compartir en esa mesa sus alegrías, los dones que han recibido y todo lo bueno que Dios les da.

Querida congregación: les exhorto a que ayuden a estos jóvenes cristianos para que puedan crecer en su fe y fortalecerla. Oren por ellos y no les den malos ejemplos. No los dejen solos, sino junto a ellos consagremos nuestras vidas a difundir el mensaje del Reino de Dios y su justicia que Jesús el Cristo nos llamó a buscar

[Himno de Santa Cena]
O: Oremos. Te pedimos por todos aquellos que se acercan por primera vez a tu mesa. Despierta en ellos la alegría por la Santa Cena y haz que la reciban con tu bendición. Amén.

Felices pues, los que han sido invitados a la cena del Cordero.

Escuchemos, pues, las palabras de la institución de la Santa Cena: “Nuestro Señor Jesucristo, la noche en que fue entregado, tomó el
pan y habiendo dado gracias lo dio a sus discípulos diciendo: Tomen y coman, éste es mi cuerpo que por ustedes es dado. Hagan esto en memoria de mí. Asimismo tomó la copa después de haber cenado y habiendo dado gracias la dio a ellos diciendo: Beban de ella todos; esta copa es el nuevo pacto en mi sangre que es derramada por ustedes. Hagan esto, todas las veces que beban, en memoria de mí.”

C: Oh Cristo, Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, oh Cristo, Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, oh Cristo, Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos tu paz. Amén. [U otro Agnus Dei]

O: Así dice el Señor: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y de sus cargas y yo les daré descanso.”

[Administración de la Santa Cena]

O: Con esta celebración comunitaria se ha hecho presente entre nosotros el recuerdo del Dios viviente. Compartir el pan y el vino nos da nuevo valor, alegría y nuevas fuerzas para seguir luchando cada día. Amén.

[Himno]

[La oración de intercesión puede ser leída por una o por varias personas.]

O: Te damos gracias Padre, por tu bondad que se manifiesta en la justicia y en el bien, porque nos permitiste celebrar una vez más nuestra comunión con Jesús y Él se ha hecho presente en medio de nosotros a través de tu Santo Espíritu. Te pedimos que escuches nuestra oración.

C: Por tu gran bondad te lo pedimos.

O: Te pedimos por nuestros jóvenes confirmandos. Dales una fe sincera y dispuesta a comprometerse en la labor de tu iglesia y para que todos conozcan tu misericordia y tu amor revelados en Jesús de Nazaret.

C: Por tu gran bondad te lo pedimos.

O: Te pedimos por nuestra Iglesia Evangélica del Río de la Plata. Por los cristianos en todo el mundo. Por los que dudan y temen, por los que te buscan a tientas, congrégalos en comunidad alrededor de tu mesa.

C: Por tu gran bondad te lo pedimos.

O: Te pedimos por las necesidades de nuestro prójimo. Por los que tienen hambre y sed. Por los que sufren persecución. Por los que han perdido sus trabajos. Por los que no tienen trabajo que permita alimentar a sus familias. Por los que cargados con deudas corren
riesgo de perderlo todo. Por los excluidos que no tienen techo. Por los niños obligados a trabajar. Por los niños que vagan deambulando por las calles. Por las mujeres que solas, deben afrontar su maternidad.

C: Por tu gran bondad te lo pedimos.

O: Te pedimos por los que están enfermos. Por los que ancianos y solos ya no tienen ganas de vivir. Por los que han perdido a un ser querido. Por los que acompañan a los enfermos; dales ánimo y serenidad.

C: Por tu gran bondad te lo pedimos.

O: Dios, todo lo ponemos en tus manos, confiando en que tú mejor que nosotros mismos conoces nuestras necesidades. Junto a Jesucristo y en comunión con el Espíritu Santo te alabamos y glorificamos ahora y siempre. Amén.

Los invito a orar con las palabras que nos enseñó nuestro Señor Jesucristo diciendo:

C y O: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu
nombre. Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la
tierra como en el cielo; el pan nuestro de cada día dánoslo hoy; y
perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a
nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación, mas
líbranos del mal; porque tuyo es el Reino, el poder y la gloria, por
los siglos de los siglos. Amén.

O: Ven Dios, bendícenos, no dejes que nos separemos y que aquí y en todo lugar siempre te alabemos. Jamás estaremos solos, porque como fieles seguidores tuyos nuestras alegrías o tristezas siempre bendecirás. Amén.
[Himno]

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