Día Internacional de la Mujer: celebración, conmemoración y lucha

 

Imagen ilustrativa por el Día Internacional de la Mujer

BUENOS AIRES / Argentina | IERPcomunica – En coincidencia con el Día Internacional de la Mujer, que se celebra todos los años el 8 de marzo en todo el mundo, las pastoras, diáconas y vicarias de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata (IERP) de Argentina, Uruguay y Paraguay, se expresaron en un texto en el vuelcan su comprensión y sentimientos sobre la fecha.

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Día Internacional de la Mujer: CELEBRACIÓN, CONMEMORACIÓN y LUCHA

El Día Internacional de la Mujer se celebra el día 8 de marzo de cada año desde hace más de cien años. Mucho se ha discutido en el último tiempo si el Día Internacional de la Mujer es un día de celebración, de conmemoración, o de lucha.

La realidad es que el Día Internacional de la Mujer abarca los tres aspectos:

Es un día de Celebración, porque celebramos nuestra condición de mujeres y porque Dios nos ha creado a imagen y semejanza suya. Resaltamos nuestras capacidades como mujeres luchadoras, fuertes, capaces, inteligentes y a su vez sensibles, amorosas y empáticas. En este día honramos y celebramos la memoria de aquellas que nos antecedieron y que permitieron nuestra existencia: nuestras madres, abuelas, tías, maestras y madres de la vida. Honramos la memoria de aquellas que nos precedieron, de aquellas mujeres luchadoras por los derechos de las mujeres, por mejores condiciones laborales, por el sufragio femenino, por el acceso a la educación, por la igualdad de oportunidades en el mercado laboral. Honramos la memoria de las mujeres que lucharon y persistieron en el pasado para permitir el igual acceso al ministerio ordenado en nuestra iglesia. Celebramos la vida de todas las mujeres que nos antecedieron y que nos permitieron caminar en sus huellas.

Es un día de Conmemoración porque hacemos memoria de todas las mujeres que han perdido su vida en la lucha por los derechos de las mujeres y reconocemos de esta manera que los derechos que hoy ejercemos fueron ganados con sufrimiento y sacrificio. Con gran dolor hacemos memoria de todas las mujeres y niñas que fueron violentadas y asesinadas. En ese sentido, desde lo profundo de nuestro ser clamamos: ¡nunca más! No queremos más niñas y mujeres golpeadas, no queremos más niñas y mujeres violadas y asesinadas, no queremos más niñas y mujeres que sean víctimas del abuso, no queremos más niñas obligadas a ser madres y no queremos más niñas y mujeres captadas por redes de trata de personas. Albergamos la esperanza que nuestro Dios hará justicia por todas ellas.

Es un día de Lucha porque como iglesia nos comprometemos a contribuir desde lo que somos y tenemos por un mundo más justo y con mejores oportunidades de vida para todas las personas. Nos comprometemos a contribuir desde nuestras posibilidades y capacidades a que en nuestras congregaciones y obras diacónicas existan vínculos de justicia entre las mujeres y los varones. Nos comprometemos a involucrarnos en los distintos espacios en los cuales estamos presentes en nuestros pueblos y ciudades para que todas las mujeres tengan acceso a condiciones equitativas en la salud, la educación, el trabajo y el acceso a la justicia. Es nuestra certeza que en este camino que busca relaciones más justas entre mujeres y hombres el poder transformador de Dios nos estará acompañando.

Pastoras, diáconas y vicarias de la IERP