Domingo 10 de mayo

Y todo lo que ustedes pidan en mi nombre, yo lo haré, para que el Hijo se muestre en la gloria del Padre. Yo haré cualquier cosa que en mi nombre ustedes pidan.

Juan 14,13-14

Nosotros realizamos nuestras peticiones a Dios mediante la oración.

La oración es el hablar con Dios con el corazón. Quien ora alaba a Dios y Padre por medio del Hijo. Él quiere que hablemos.

En la oración traemos nuestra vida ante Dios. Nosotros experimentamos que por medio de la oración la opresión del día y el peso de nuestras tribulaciones disminuyen. Nuestra alma se apacigua y nos sentimos arropados.

Nosotros podemos golpear directamente, sin pedir algo concreto a Dios. Pero qué sorpresa más linda cuando nosotros golpeamos la puerta: ¡Dios mismo la abre! Porque Dios está entre y con nosotros todo el tiempo. Él camina a nuestro lado.

Por medio de tu Hijo nos mostraste la puerta que siempre está abierta, cuando nosotros sinceramente pedimos entrar. Por ello te queremos pedir hoy, para que podamos sentir tu calor, tu seguridad y tu amor. Esto te lo pedimos en nombre de tu Hijo Jesús: abrázanos con tu misericordia y gracia. Amén.

Ingrid Mai