Domingo 17 de febrero

 

6º domingo después de Epifanía, Septuagésima

Dichosos ustedes cuando la gente los odie, cuando los expulsen, cuando los insulten y cuando desprecien su nombre como cosa mala, por causa del Hijo del hombre.

Lucas 6,22

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“¿Y vos quién te crees que sos?” “¿Quién sos vos para meterte conmigo?”

Todas las personas son sensibles a que se diga cualquier cosa sobre ellas. Sin embargo, lo más común es que en la sociedad esté aceptado hablar mal de algunas personas: los pobres, los políticos, los extranjeros, las feministas, los piqueteros, y podríamos seguir ha-ciendo un listado.

¿Cómo es que somos tan sensibles a lo que se dice de nosotros, y somos tan insensibles con lo que se dice sobre los otros, y hasta lo repetimos?

El anuncio del evangelio, por un lado, es una denuncia del pecado porque deja en evidencia de forma concreta y práctica lo que está mal, y eso significa que va a haber personas que se van a enojar y a las que no les va a gustar quedar en evidencia. El anuncio del evangelio, por otro lado, es un anuncio de misericordia porque deja en evidencia de forma concreta y práctica lo que está bien, y eso significa que habrá personas que se van a sentir comprendidas y van a agradecer esa solidaridad.

Mientras unos hablaban muy mal de Jesús, otros lo adoraban.

Y si los fuertes, sembrando muerte, lo quieren impedir, les repeti-mos a quién servimos, tras quién vamos a ir. (Canto y Fe N° 336)

 

Jorge Weishein

17 de febrero de 1848: se firma el Edicto de Libertad Civil para los Valdenses

Salmo 1,1-6; Jeremías 17,5-8; 1 Corintios 15,12-20; Lucas 6,17-26; Agenda Evangélica: Mateo 9,9–13