Domingo 18 de noviembre

 

26º, penúltimo domingo después de Pentecostés, 33º en el año

Si alguien les dice: “Miren, aquí está el Mesías”, o “Miren, allí está”, no lo crean. Pues vendrán falsos mesías y falsos profetas, y harán señales y milagros, para engañar, a ser posible, hasta a los que Dios mismo ha escogido.

Marcos 13.21-22

DESCARGAR EL AUDIO

¿Alguna vez se puso a conversar con un ateo? Es interesante. De hecho, yo mismo tengo varios amigos y amigas ateos y/o agnósticos, y siempre me resulta atractiva y desafiante una conversación con ellos sobre las cosas de la fe, que por supuesto siempre va mucho más allá de lo eclesiástico. La pregunta que les hago es: ¿En qué Dios, o si querés, en qué dios, no crees? Y es fija que la lista de conceptos, creencias e ideas que enumeran, por lo general coincide en mucho con lo que tampoco yo creo. Tanto que me gusta decir, paradojalmente: Un buen cristiano necesariamente debe ser un buen ateo. Porque es mucho más larga la lista de lo que NO hay que creer, que en la simple y fecunda propuesta del Evangelio, que Dios nos invita amablemente a seguir. Pero ocurre que vivimos en un tiempo tan reseco de fe y de esperanza verdadera, tan vacío de sentido profundo de la vida, que la gente tiene enormes necesidades de creer en lo que venga, no importa si en ello se empeña la vida, la libertad y la conciencia. Y así estamos, como dice un grafiti que alguna mano anónima escribió en el puerto de Paysandú: “En tiempos oscuros brotan falsos profetas”. No es muy diferente a las palabras de Jesús, que nos advierte claramente: “no lo crean”, aunque hagan milagros y señales. Al fin de cuentas, los sabios y los magos del faraón también pudieron convertir sus bastones en serpientes, igual que Moisés y Aarón (Éxodo 7,8-13). ¿Dónde estaba la diferencia? Los enviados de Dios pugnaban por la libertad, los otros legitimaban la opresión.

Danos fe y otórganos discernimiento, Señor, para distinguir entre tanta confusión, tu mensaje y propuesta de vida nueva en Cristo. Amén.

Marcelo Nicolau

Salmo 16,5.8-11; Daniel 12,1-3; Hebreos 10,11-14.18; Marcos 13,21-33; Agenda Evangélica: Apocalipsis 2,8–11