Domingo 21 de febrero

1° domingo de Cuaresma

Después de esto, el Espíritu llevó a Jesús al desierto. Allí estuvo cuarenta días, viviendo entre las fieras y siendo puesto a prueba por Satanás; y los ángeles le servían.

Marcos 1,12-13

Si leemos el texto completo de Marcos vemos cómo, antes de ir al desierto, Jesús es bautizado. Es interesante que, tanto en el Bautismo como en el desierto, está presente el Espíritu.

Jesús no está solo frente al bautismo. Tampoco va solo al desierto. Tal como a Jesús, el Espíritu también nos acompaña en nuestra vida, en nuestros caminos.

La Cuaresma es un camino de reflexión, de preparación para la Pascua, de hacer memoria por lo que Cristo hizo por y en nosotros/as. Sin embargo, puede que quizás en ocasiones nos sintamos solos/as en nuestros andares. Pero Dios no nos abandona, sino que, a través del Espíritu, nos acompaña.

Muchos fuimos bautizados/as cuando niños/as, otros/as en la adultez, algunos/as aún no están bautizados. La mayoría hemos transitado por algún “desierto”, grande o pequeño: tristeza, soledad, falta de trabajo, pérdida de una persona amada. Como sea, y en todos los casos, el Espíritu camina a nuestro lado, para darnos fuerza y recordarnos el amor de Dios que no suelta nuestra mano.

Que durante esta Cuaresma caminemos sintiendo que, ese mismo Espíritu que acompañó a Jesús hasta el desierto, en la cruz, muerte y resurrección, se acerca a nosotros y nosotras para sostenernos y hacer memoria de ese acto salvífico que nos unió y une, con nuestra diversidad, en un solo cuerpo.

Porque su Espíritu nos une, porque él es vida, amor y libertad… (Canto y Fe N° 337)

Joel A. Nagel

Salmo 25,1-9; Génesis 9,8-17; 1 Pedro 3,18-22; Marcos 1,9-15

Agenda Evangélica: Salmo 91,1-6.9-12; Génesis 3,1-19(20-24); Hebreos 4,14-16; Mateo 4,1-11; Juan 13,21-30 (P)

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